Posicionamiento de la campaña
Nuestro planeta se encuentra en un momento crítico producto de un sistema económico que ha priorizado la obtención exponencial de ganancias para un grupo pequeño de países y corporaciones, ocasionando crisis multidimensionales que ponen en riesgo a los ecosistemas y el bienestar de las personas.
Además de la profundización de las enormes desigualdades existentes, estamos muy cerca de llegar a un punto de no retorno en el que se exacerbarán las vulnerabilidades socio-ambientales que ponen en riesgo los derechos humanos, particularmente de aquellas que forman parte de los grupos históricamente discriminados y de nuestros territorios en el Sur Global. Cualquier decisión que se tome hoy afectará la sostenibilidad de la vida digna presente y futura.
Las raíces
Lo que hoy es una emergencia, tiene raíces históricas ancladas en los procesos extractivos sobre los que se fundaron regímenes de bienestar en los hoy países ricos, sumado a un sistema financiero internacional injusto y neo-colonial que jamás priorizará la vida si no se reforma. Modelos económicos altamente insostenibles como el capitalismo, el consumismo y el extractivismo han acumulado riqueza para unos pocos, sobrepasando los límites naturales del planeta a través de la sobreexplotación de recursos en los territorios del Sur Global y la generación de altos niveles de contaminación que han derivado en colapsos ambientales como la pérdida de biodiversidad y el cambio climático, que según la ciencia, ya están teniendo efectos irreversibles.
De continuar el ritmo actual, podría conducirnos a un punto de no retorno, que podría implicar una sexta extinción masiva ¡la primera ocasionada por sistemas económicos!
Políticas basadas en ciencia
Los últimos informes y proyecciones de la comunidad científica y de las Naciones Unidas son alarmantes pues plantean una “alerta roja para la humanidad” al señalar que en 2025 se debería alcanzar el límite de emisiones de gases contaminantes para poder frenar oportunamente la crisis climática y llegar a un escenario seguro para la vida. De no efectuarse cambios en los patrones de consumo y producción de los países industrializados y las personas multimillonarias, se estima que el aumento de la temperatura alcanzaría 3.2°C, lo que conlleva a grandes riesgos para la vida en el planeta y no corresponde con uno de los objetivos planteados en el marco del Acuerdo de París para limitar el aumento de la temperatura a 1.5°C.
Nuestras demandas
Urge actuar de manera inmediata. Ante el riesgo inminente de la extinción del planeta no hay tiempo para distracciones, necesitamos soluciones reales que respondan a la magnitud de la emergencia y se construyan desde un enfoque sistémico de justicia climática, económica, feminista y decolonial.
Las organizaciones y redes impulsoras de esta campaña hacemos un llamado urgente sobre la base de las siguientes demandas:
Al Norte Global:
- Reducción de emisiones: Bajo el principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas demandamos acciones inmediatas a nivel de todos los gobiernos, pero principalmente de los países industrializados del Norte Global que, junto a las grandes corporaciones de combustibles fósiles, son los principales responsables de la histórica deuda climática con las personas y el planeta. Deben frenar sus inversiones en combustibles fósiles a escala global; reducir su consumo de recursos y energía; acelerar su transición hacia nuevos modelos de desarrollo bajos en carbono, sin que ello profundice el extractivismo en el Sur Global, en el marco de una falsa “transición verde” que continúe la depredación y despojo en nuestros territorios.
- Soluciones Reales: También le exigimos al Norte Global que deje de promover falsas soluciones a la crisis climática como los mercados de carbono, la carbono neutralidad y las costosas tecnologías de captura de carbono, que no resuelven el problema y que solo ahondan las desigualdades.
- Daños y Pérdidas: Exigimos que, en el marco de una reparación justa de la histórica deuda climática, los países industrializados aceleren el diseño y operativización del nuevo fondo para daños y pérdidas, aprobado en la COP27, para garantizar financiamiento público no-reembolsable para cubrir las millonarias pérdidas que están siendo causadas por los eventos climáticos extremos y por impactos de avance lento, que afectan de manera desproporcionada a los grupos más vulnerables y que serán cada vez más frecuentes y devastadores.
- Financiamiento climático justo: Exigimos financiamiento climático público, nuevo, predecible y adicional que no genere deuda, más allá de la meta previa incumplida de movilizar USD 100.000 millones anuales y de la nueva e insuficiente meta de USD 300.000 anuales establecida en la COP29, para responder oportunamente a necesidades reales de países del Sur Global, especialmente en temas vinculados a la adaptación. Vemos con mucha preocupación que el 81% del financiamiento climático público internacional se canalizó a nuestra región a través de préstamos, incluso para temas de adaptación. También vemos necesario buscar otras alternativas, como una nueva emisión de Derechos Especiales de Giro, y/o cancelación del pago del servicio de deuda por parte de acreedores públicos y privados, principalmente para países afectados por eventos climáticos extremos.
Al los gobiernos de América Latina y el Caribe:
1. Políticas climáticas:
Mayor priorización de la agenda climática y transversalización de la variable climática en todos los sectores de la economía, para lograr sinergias entre la agenda económica, climática y de desarrollo, que permitan implementar soluciones integrales y con visión de largo plazo a las múltiples crisis que estamos enfrentando, y que estén alineadas a la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 y al cumplimiento del Acuerdo de Escazú.
Mayor ambición climática, ya que los actuales compromisos establecidos en las Contribuciones Nacionalmente Determinadas son altamente insuficientes y no conducen a los escenarios recomendados por la ciencia en el marco del Acuerdo de París.
Avanzar en la implementación de dichos compromisos climáticos de manera urgente.
La implementación de políticas y acciones que prioricen la adaptación y protejan la riqueza natural de nuestros países, así como a las comunidades que la preservan, penalicen su destrucción y atiendan oportunamente emergencias derivadas de la crisis climática. Urge reducir los riesgos latentes de la crisis climática sobre la salud, la seguridad alimentaria e hídrica de nuestra población, así como preservar especies y ecosistemas naturales, tan importantes para la regulación del clima y otros fenómenos que permiten la vida en el planeta. Todo ello, trastocando la injusta división sexual del trabajo, garantizando que no sean las mujeres en toda su diversidad quienes continúan subsidiando la adaptación con su trabajo doméstico y de cuidado no remunerado.
2. Hacia una transición justa: Exigimos un cambio en la matriz energética y económica de nuestros países, en busca de modelos alternativos de desarrollo y nuevos paradigmas que dejen de estar arraigados al extractivismo y que nos permitan emprender cambios transformacionales, rescatando nuestros saberes ancestrales y la propuesta feminista de sostenibilidad de la vida. Reconociendo que para ello es necesario tener espacio fiscal y soberanía económica, siendo fundamental la transformación de la arquitectura financiera global.
3. Agenda regional común:Exigimos a nuestros gobernantes de la región que se unan para llevar propuestas concretas a los espacios internacionales de negociación, especialmente la COP30 que se realizará en Brasil, que amplifiquen nuestra voz, pues somos quienes injustamente estamos viviendo la mayor afectación de la crisis climática.
La historia los ha situado a ustedes en un lugar privilegiado en un momento crítico, donde es necesario tener valor para tomar las decisiones correctas. Demandamos que sean corresponsables en nuestra existencia y no cómplices de la catástrofe. Las decisiones de financiamiento y políticas de desarrollo que se tomen HOY serán decisivas, no podemos dar marcha atrás. Como el nombre de nuestra iniciativa menciona: “El tiempo se acaba ¡el futuro es ya!” ¡Justicia para el planeta y el bienestar de las personas!
Posicionamento da campanha «O tempo se esgota, o futuro é agora!»
Nosso planeta vive um momento crítico, em decorrência de um sistema econômico que tem priorizado lucros exorbitantes e provocado crises multidimensionais, que colocam em risco os ecossistemas e o bem-estar das pessoas.
Para além do aprofundamento das enormes desigualdades existentes, estamos diante de um ponto de não retorno, onde não haverá mais volta, em que se agravarão as vulnerabilidades ambientais, que colocam em risco os direitos humanos de todas as pessoas, mas em particular das que fazem parte de grupos historicamente discriminados e dos nossos territórios no Sul Global. Qualquer decisão tomada hoje afetará a sustentabilidade de uma vida digna no presente e no futuro.
Raízes
O que hoje se tornou uma emergência, tem raízes históricas ancoradas nos processos de exploração sobre os quais se fundaram os regimes assistencialistas dos países ricos de hoje, somados a um sistema financeiro internacional injusto e neocolonial, que jamais responderá às necessidades do Sul Global se não for reformulado. Modelos econômicos altamente insustentáveis como o capitalismo, o consumismo e o extrativismo resultaram no acúmulo de riquezas para poucos, ultrapassando os limites naturais do planeta através da superexploração de recursos nos territórios do Sul Global e da geração de altos níveis de poluição que resultaram em crises ambientais e danos, como a perda de biodiversidade e as mudanças climáticas, que segundo a ciência, já estão atingindo níveis irreversíveis.
Se o ritmo atual continuar, isso pode nos levar a um ponto sem retorno, o que pode significar uma sexta extinção em massa, a primeira causada por modelos econômicos!
Políticas baseadas na ciência
Os últimos relatórios e projeções da comunidade científica e das Nações Unidas são alarmantes, pois apresentam um «alerta vermelho para a humanidade» ao apontar que faltam menos de três anos para atingir o limite de emissão de gases poluentes que permite frear a crise climática em tempo hábil e chegar a um cenário seguro para a vida. Se não houver mudanças nos padrões de consumo e produção de países ricos e de indivíduos bilionários, estima-se que o aumento da temperatura chegaria a 3,2°C, o que acarretaria grandes riscos para a vida no planeta e não corresponde a um dos objetivos estabelecidos no âmbito do Acordo de Paris, de limitar o aumento da temperatura a 1,5°C.
Nossas demandas
É preciso agir imediatamente, diante do risco iminente de extinção do planeta, não há tempo para distrações. Precisamos de soluções reais que respondam à magnitude da emergência e sejam construídas a partir de uma abordagem sistêmica de justiça climática, econômica, feminista e decolonial.
As organizações e redes que compõem esta campanha fazem uma chamada urgente com base nas seguintes demandas:
Para o Norte Global:
- Redução de emissões: sob o princípio das responsabilidades comuns, mas diferenciadas, exigimos ação imediata de todos os governos, mas principalmente dos países industrializados do Norte Global que, juntamente com as grandes corporações de combustíveis fósseis, são os principais responsáveis pela histórica dívida climática com a humanidade e com o planeta. É imperativo que os investimentos em combustíveis fósseis sejam interrompidos em escala global. Além disso, é preciso reduzir seu consumo de recursos e energia; acelerar sua transição para novos modelos de desenvolvimento de baixo carbono – sem intensificar o extrativismo no Sul Global com a desculpa de uma falsa «transição verde», que acaba perpetuando a exploração e a poluição em nossos territórios.
- Soluções reais: também exigimos que o Norte Global pare de promover falsas soluções para a crise climática, como mercados de carbono, neutralidade de carbono e tecnologias de captura de carbono, que não resolvem o problema e apenas aprofundam as desigualdades.
- Perdas e Danos: exigimos que, no contexto de uma justa reparação da dívida climática histórica, os países industrializados acelerem a implementação do novo Fundo de Perdas e Danos, aprovado na COP27, para garantir o financiamento público não reembolsável para cobrir os milhões de dólares em perdas que estão sendo causadas por eventos climáticos extremos e impactos de longo prazo, que afetam significativamente e desproporcionalmente os países mais vulneráveis, e que serão cada vez mais frequentes e devastadores.
- Financiamento: exigimos financiamento climático novo e adicional, que não gere dívida, além da meta não cumprida de USD 100.000 milhões por ano desde 2020, que responde a necessidades concretas, especialmente de adaptação. Vemos com grande preocupação que 81% do financiamento público internacional para o clima foi canalizado para nossa região por meio de empréstimos, inclusive para questões de adaptação. Vemos também a necessidade de buscar outras alternativas, como uma nova emissão de direitos especiais de saque (DES) e/ou cancelamento do pagamento do serviço da dívida por credores públicos e privados, principalmente para países afetados por eventos climáticos extremos.
Aos governos da América Latina e do Caribe:
1) Políticas climáticas:
a) Maior priorização da agenda climática e transversalização da variável climática em todos os setores da economia, para alcançar sinergias entre as agendas econômica, climática e de desenvolvimento, que permitam a implementação de soluções abrangentes e com visão de longo prazo para as múltiplas crises que estamos enfrentando, e que estejam alinhadas com a Agenda 2030 para o Desenvolvimento Sustentável e ao cumprimento do Acordo de Escazú.
b) Ambição e ação climática mais fortes, uma vez que os atuais compromissos estabelecidos nas Contribuições Nacionalmente Determinadas são altamente insuficientes e não conduzem aos cenários recomendados pela ciência no âmbito do Acordo de Paris.
c) Avanço na implementação dos referidos compromissos climáticos com urgência.
d) Implementação de políticas e ações que priorizem a adaptação, além de proteger as riquezas naturais de nossos países – bem como das comunidades que as preservam – penalizar sua destruição e atender rapidamente as emergências decorrentes da crise climática. Há uma necessidade urgente de reduzir os riscos latentes da crise climática sobre a saúde, a segurança alimentar e hídrica de nossa população, bem como a preservação de espécies e ecossistemas naturais, tão importantes para a regulação do clima e outros fenômenos que permitem a vida no planeta. Tudo isso, rompendo com a injusta divisão sexual do trabalho, garantindo que não sejam as mulheres em toda a sua diversidade que continuem a subsidiar a adaptação com o trabalho doméstico e de cuidado não remunerado.
2. Rumo à transição justa: exigimos mudança na matriz energética e econômica de nossos países, em busca de modelos alternativos de desenvolvimento e novos paradigmas que não estejam mais enraizados no extrativismo e que nos permitam empreender mudanças transformacionais, resgatando nosso conhecimento e a proposta feminista de sustentabilidade da vida. Reconhecendo que, para isso, é necessário ter espaço fiscal e soberania econômica, sendo essencial a transformação da arquitetura financeira global.
3. Agenda regional comum: exigimos que nossos governantes regionais se unam para levar propostas concretas aos espaços de negociação internacionais, que amplifiquem nossa voz, pois somos nós que, injustamente, estamos pagando o preço pelos impactos da crise climática.
A história colocou você em uma posição privilegiada em um momento crítico, onde é preciso coragem para tomar as decisões certas. Exigimos que sejam corresponsáveis pela nossa existência e não cúmplices da catástrofe.
As decisões políticas de financiamento e desenvolvimento que são tomadas HOJE serão decisivas, não podemos voltar atrás. Como o nome da nossa iniciativa diz: “O tempo se esgota, o futuro é agora!”.
Justiça para o planeta e bem-estar para as pessoas!
Positioning Statement – “Time is Running Out, the Future is Now!” Campaign
Our planet is at a critical juncture due to an economic system that has prioritized exponential profit over people and nature, resulting in multidimensional crises that threaten ecosystems and human well-being.
In addition to deepening existing inequalities, we are now very close to a point of no return where social and environmental vulnerabilities increasingly endanger human rights—particularly for historically marginalized communities and territories in the Global South. Every decision made today will shape the sustainability of a dignified life, now and in the future.
The Roots
What we face as an emergency today has historical roots in extractive processes that built the foundations of welfare states in today’s wealthy countries, compounded by an unjust, neo-colonial international financial system that will never prioritize life over profit unless reformed. Highly unsustainable economic models—such as capitalism, consumerism, and extractivism—have concentrated wealth in the hands of a few, surpassing the planet’s natural limits through resource overexploitation in Global South territories and high levels of pollution. These have caused environmental collapse, including biodiversity loss and climate change, which science has shown are already producing irreversible effects.
If the current pace continues, we are headed toward a point of no return that could trigger a sixth mass extinction—the first caused by economic systems.
Science-Based Policies
The latest reports and projections from the scientific community and the United Nations raise alarm bells, issuing a “code red for humanity.” They warn that the cap on polluting gas emissions should be reached by 2025 in order to be able to halt the climate crisis in a timely manner. Without urgent changes in the consumption and production patterns of wealthy countries and billionaires, the global temperature is projected to rise by 3.2°C, which would pose extreme risks to life on Earth and contradict the Paris Agreement’s target of limiting warming to 1.5°C.
Unfortunately, the level of CO2 emissions in the atmosphere continues to rise, and 2024 was the warmest year in recent decades, surpassing for the first time the 1.5°C temperature increase threshold relative to pre-industrial times that science recommended as a safe scenario.
Our Demands
Immediate action is essential. With the planet’s extinction at stake, there is no time for distractions. We need real solutions that address the scale of the emergency and are built from a systemic approach to climate, economic, feminist, and decolonial justice.
As the organizations and networks behind this campaign, we urgently demand the following:
To the Global North:
Emission Reductions:
Under the principle of Common But Differentiated Responsibilities, we demand immediate action from all governments, especially those of industrialized Global North countries. Along with major fossil fuel corporations, they bear the primary responsibility for the historic climate debt to people and the planet. They must halt fossil fuel investments globally, reduce their consumption of resources and energy, and accelerate the transition to low-carbon development models—without deepening extractivism in the Global South under a false “green transition” that continues to plunder and exploit our territories.
Real Solutions:
We demand an end to the promotion of false solutions such as carbon markets, carbon neutrality schemes, and expensive carbon capture technologies. These do not solve the problem and only deepen inequality.
Loss and Damage:
We call on industrialized countries to advance the design and operationalization of the new loss and damage fund approved at COP27 as part of fair reparation for the historic climate debt. The fund must provide non-repayable public financing to cover the billions in losses caused by extreme weather events and slow-onset impacts that disproportionately affect the most vulnerable and are becoming more frequent and devastating.
Climate Finance:
We demand new, predictable and additional public climate finance that does not generate debt, going beyond the unfulfilled USD 100 billion previous annual goal and the new and insufficient annual goal of USD 300,000 established at COP29, to respond in a timely manner. This financing must address real needs, especially for climate adaptation. We are deeply concerned that 81% of international public climate finance to our region has come in the form of loans, even for adaptation. We also call for alternative solutions, such as a new issuance of Special Drawing Rights (SDRs) and/or debt service cancellation by public and private creditors—particularly for countries affected by extreme climate events.
To the governments of Latin America and the Caribbean:
Climate Policies:
We urge greater prioritization of the climate agenda and mainstreaming of climate considerations across all economic sectors. Integrated, long-term solutions are needed to address multiple crises, aligned with the 2030 Sustainable Development Agenda and the Escazu Agreement.
We call for more ambitious climate action, as current Nationally Determined Contributions (NDCs) are woefully insufficient and do not align with the science-based targets of the Paris Agreement. These commitments must also be implemented urgently.
Governments must adopt policies and actions that prioritize adaptation, protect our region’s natural wealth and the communities that safeguard it, penalize environmental destruction, and respond swiftly to climate emergencies. We must reduce the climate crisis’s risks to public health, food and water security, and biodiversity—elements essential for life on Earth. These solutions must challenge the unjust gendered division of labor and ensure that women, in all their diversity, are no longer burdened with unpaid care and domestic work as a means of adaptation.
Toward a Just Transition:
We demand a transformation of our countries’ energy and economic matrices toward alternative development models and new paradigms that break from extractivism. These must support transformational change rooted in local knowledge and the feminist proposal for sustainability of life. Fiscal space and economic sovereignty are essential for this shift, requiring a profound transformation of the global financial architecture.
A Regional Agenda:
We call on our regional leaders to unite behind concrete proposals in international negotiations, especially the COP30 that will be held in Brazil, and to amplify our voices, as we are the ones facing the greatest and most unjust climate impacts.
History has placed you in a privileged position at a critical time. It is essential to have the courage to make the right decisions. We demand that you take co-responsibility for our survival and stop being complicit in catastrophe. The development financing and policy choices made TODAY will be decisive—we cannot turn back. As the name of our initiative says: “Time is running out. The future is now!” Justice for the planet and well-being for all.
Déclaration de positionnement de la campagne « Le temps presse, l’avenir, c’est maintenant ! »
Notre planète se trouve à un tournant critique en raison d’un système économique qui a privilégié la recherche du profit exponentiel d’un petit groupe de pays et d’entreprises, au détriment des personnes et de la nature, entraînant des crises multidimensionnelles qui menacent les écosystèmes et le bien-être des populations.
En plus d’aggraver les inégalités existantes, nous sommes aujourd’hui très proches d’un point de non-retour où les vulnérabilités sociales et environnementales mettent de plus en plus en danger les droits humains, en particulier pour les communautés et les territoires historiquement marginalisés dans les pays du Sud. Chaque décision prise aujourd’hui déterminera la durabilité d’une vie digne, aujourd’hui et à l’avenir.
Les racines
La situation d’urgence à laquelle nous sommes confrontés aujourd’hui trouve ses racines historiques dans les processus extractifs qui ont permis de jeter les bases des États providence dans les pays riches actuels, aggravés par un système financier international néocolonial injuste qui ne privilégiera jamais la vie au profit, à moins d’être réformé. Des modèles économiques hautement non durables, tels que le capitalisme, le consumérisme et l’extractivisme, ont concentré la richesse entre les mains d’une minorité, dépassant les limites naturelles de la planète par la surexploitation des ressources dans les territoires du Sud global et des niveaux élevés de pollution. Cela a entraîné un effondrement environnemental, notamment la perte de biodiversité et le changement climatique, dont la science a démontré qu’ils produisaient déjà des effets irréversibles.
Si le rythme actuel se poursuit, nous nous dirigeons vers un point de non-retour qui pourrait déclencher une sixième extinction de masse, la première causée par les systèmes économiques.
Des politiques fondées sur la science
Les derniers rapports et projections de la communauté scientifique et des Nations Unies tirent la sonnette d’alarme, lançant un « code rouge pour l’humanité ». Ils avertissent que le plafond des émissions de gaz polluants devrait être atteint d’ici 2025 afin de pouvoir enrayer la crise climatique à temps. Sans changements urgents dans les modes de consommation et de production des pays riches et des milliardaires, la température mondiale devrait augmenter de 3,2 °C, ce qui présenterait des risques extrêmes pour la vie sur Terre et serait contraire à l’objectif de l’accord de Paris de limiter le réchauffement à 1,5 °C.
Malheureusement, le niveau des émissions de CO2 dans l’atmosphère continue d’augmenter et 2024 a été l’année la plus chaude de ces dernières décennies, dépassant pour la première fois le seuil de 1,5°C d’augmentation de la température par rapport à l’ère préindustrielle, recommandé par la science comme un scénario sûr.
Nos demandes
Il est urgent d’agir immédiatement. L’extinction de la planète étant en jeu, nous n’avons pas le temps de nous laisser distraire. Nous avons besoin de solutions réelles qui répondent à l’ampleur de l’urgence et qui s’appuient sur une approche systémique de la justice climatique, économique, féministe et décoloniale.
Les organisations et réseaux à l’origine de cette campagne lancent un appel urgent sur la base des demandes suivantes :
Au Nord global :
- Réduction des émissions polluantes : En vertu du principe des responsabilités communes mais différenciées, nous exigeons une action immédiate de la part de tous les gouvernements, en particulier ceux des pays industrialisés du Nord global. Avec les grandes entreprises du secteur des énergies fossiles, ils sont les principaux responsables de la dette climatique historique envers les peuples et la planète. Ils doivent mettre fin aux investissements dans les énergies fossiles à l’échelle mondiale, réduire leur consommation de ressources et d’énergie, et accélérer la transition vers des modèles de développement à faible émission de carbone, sans aggraver l’extractivisme dans les pays du Sud global sous le couvert d’une fausse «transition verte» qui continue de piller et d’exploiter nos territoires.
- De vraies solutions : Nous exigeons également que le Nord global cesse de promouvoir de fausses solutions à la crise climatique, telles que les marchés du carbone, les programmes de neutralité carbone et les technologies coûteuses de capture du carbone. Ces solutions ne résolvent pas le problème et ne font qu’aggraver les inégalités.
- Pertes et dommages : Nous appelons les pays industrialisés à faire avancer la conception et la mise en œuvre du nouveau fonds pour les pertes et dommages approuvé lors de la COP27 dans le cadre d’une réparation équitable de la dette climatique historique. Ce fonds doit fournir un financement public non remboursable pour couvrir les milliards de pertes causées par les phénomènes météorologiques extrêmes et les effets à évolution lente qui touchent de manière disproportionnée les plus vulnérables et qui deviennent de plus en plus fréquents et dévastateurs.
- Financement climatique : Nous exigeons un financement public nouveau, prévisible et supplémentaire qui ne génère pas de dette, allant au-delà de l’objectif annuel non atteint de 100 milliards de dollars américains et du nouvel objectif annuel insuffisant de 300 000 dollars américains fixé lors de la COP29, afin de réagir en temps opportun. Ce financement doit répondre à des besoins réels, en particulier en matière d’adaptation au changement climatique. Nous sommes profondément préoccupés par le fait que 81 % du financement public international pour le climat destiné à notre région a pris la forme de prêts, même pour l’adaptation. Nous appelons également à des solutions alternatives, telles que la nouvelle émission de droits de tirage spéciaux (DTS) et/ou l’annulation du service de la dette par les créanciers publics et privés, en particulier pour les pays touchés par des événements climatiques extrêmes.
Aux gouvernements d’Amérique latine et des Caraïbes :
- Politiques climatiques : Nous appelons à accorder une plus grande priorité à l’agenda climatique et à intégrer les considérations climatiques dans tous les secteurs économiques. Des solutions intégrées et à long terme sont nécessaires pour faire face aux multiples crises, conformément à l’Agenda 2030 pour le développement durable et à l’Accord d’Escazú.
Nous appelons à une action climatique plus ambitieuse, car les contributions déterminées au niveau national (CDN) actuelles sont malheureusement insuffisantes et ne correspondent pas aux objectifs scientifiques de l’Accord de Paris. Ces engagements doivent également être mis en œuvre de toute urgence.
Les gouvernements doivent adopter des politiques et des mesures qui donnent la priorité à l’adaptation, protègent les richesses naturelles de notre région et les communautés qui les préservent, sanctionnent la destruction de l’environnement et réagissent rapidement aux urgences climatiques. Nous devons réduire les risques liés à la crise climatique pour la santé publique, la sécurité alimentaire et hydrique, et la biodiversité, éléments essentiels à la vie sur Terre. Ces solutions doivent remettre en question la division injuste du travail entre les sexes et garantir que les femmes, dans toute leur diversité, ne soient plus accablées par les tâches domestiques et les soins non rémunérés comme moyen d’adaptation.
- Vers une transition juste : Nous exigeons une transformation des matrices énergétiques et économiques de nos pays vers des modèles de développement alternatifs et de nouveaux paradigmes qui rompent avec l’extractivisme. Ceux-ci doivent soutenir un changement transformationnel ancré dans les connaissances locales et la proposition féministe pour la durabilité de la vie. L’espace budgétaire et la souveraineté économique sont essentiels à cette transition, qui nécessite une transformation profonde de l’architecture financière mondiale.
- Agenda régional commun : Nous appelons nos dirigeants régionaux à s’unir derrière des propositions concrètes dans le cadre des négociations internationales, en particulier la COP30 qui se tiendra au Brésil, et à amplifier nos voix, car nous sommes ceux qui subissent les impacts climatiques les plus importants et les plus injustes.
L’histoire vous a placé dans une position privilégiée à un moment critique. Il est essentiel d’avoir le courage de prendre les bonnes décisions. Nous exigeons que vous assumiez votre part de responsabilité pour notre survie et que vous cessiez d’être complices de la catastrophe. Les choix politiques et de financement du développement faits AUJOURD’HUI seront décisifs : nous ne pouvons pas faire marche arrière. Comme le dit le nom de notre initiative : « Le temps presse, l’avenir, c’est maintenant ! » Justice pour la planète et bien-être pour toutes et tous.




