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Pronunciamientos

El tiempo se acaba ¡el futuro es ya!

Posicionamiento de la campaña

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Nuestro planeta se encuentra en un momento crítico producto de un sistema económico que ha priorizado la obtención exponencial de ganancias ocasionando crisis multidimensionales que ponen en riesgo a los ecosistemas y al bienestar de las personas.

Además de la profundización de las enormes desigualdades existentes nos enfrentamos a un punto de no retorno en el que se exacerbarán las vulnerabilidades ambientales que ponen en riesgo los derechos humanos de todas las personas, pero particularmente de aquellas que forman parte de los grupos históricamente discriminados y de nuestros territorios en el Sur Global. Cualquier decisión que se tome hoy afectará la sostenibilidad de la vida digna presente y futura.

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Las raíces

Lo que hoy es una emergencia, tiene raíces históricas ancladas en los procesos extractivos sobre los que se fundaron regímenes de bienestar en los hoy países ricos, sumado a un sistema financiero internacional injusto y neo-colonial que jamás responderá a los derechos humanos si no se reforma. Modelos económicos altamente insostenibles como el capitalismo, el consumismo y el extractivismo han acumulado riqueza para unos pocos, sobrepasando los límites naturales del planeta a través de la sobreexplotación de recursos en los territorios del Sur Global y la generación de altos niveles de contaminación que han derivado en colapsos ambientales como la  pérdida de biodiversidad y el cambio climático, que según la ciencia, ya están teniendo efectos irreversibles.

De continuar el ritmo actual, podría conducirnos a un punto de no retorno, que podría implicar una sexta extinción masiva ¡la primera ocasionada por modelos económicos!

Políticas basadas en ciencia

Los últimos informes y proyecciones de la comunidad científica y de las Naciones Unidas son alarmantes pues plantean una “alerta roja para la humanidad” al señalar que quedan menos de 3 años para alcanzar el límite de emisiones de gases contaminantes que permita frenar oportunamente la crisis climática y llegar a un escenario seguro para la vida. De no efectuarse cambios en los patrones de consumo y producción de los países ricos y las personas multimillonarias, se estima que el aumento de la temperatura alcanzaría 3.2°C, lo que conllevaría a grandes riesgos para la vida en el planeta y no corresponde con uno de los objetivos planteados en el marco del Acuerdo de París para limitar el aumento de la temperatura a 1.5°C.

Nuestras demandas

Urge actuar de manera inmediata, ante el riesgo inminente de la extinción del planeta no hay tiempo para distracciones, necesitamos soluciones reales que respondan a la magnitud de la emergencia y se construyan desde un enfoque sistémico de justicia climática, económica, feminista y decolonial.

Las organizaciones y redes impulsoras de esta campaña hacemos un llamado urgente sobre la base de las siguientes demandas:

Al Norte Global:

  1. Reducción de emisiones: Bajo el principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas demandamos acciones inmediatas a nivel de todos los gobiernos, pero principalmente de los países industrializados del Norte Global que, junto a las grandes corporaciones de combustibles fósiles, son los principales responsables de la histórica deuda climática con las personas y el planeta. Deben frenar sus inversiones en combustibles fósiles a escala global; reducir su consumo de recursos y energía; acelerar su transición hacia nuevos modelos de desarrollo bajos en carbono, sin que ello profundice el extractivismo en el Sur Global, en el marco de una falsa “transición verde” que continúe la depredación y despojo en nuestros territorios.
  2. Soluciones Reales: También le exigimos al Norte Global que deje de promover falsas soluciones a la crisis climática como los mercados de carbono, la carbono neutralidad y las tecnologías de captura de carbono, que no resuelven el problema y solo ahondará aún más las desigualdades.
  3. Daños y Pérdidas: Exigimos que, en el marco de una reparación justa de la histórica deuda climática, los países industrializados aceleren el diseño y operativización del nuevo fondo para daños y pérdidas, aprobado en la COP27, para garantizar financiamiento público no-reembolsable para cubrir las millonarias pérdidas que están siendo causadas por los eventos climáticos extremos y por impactos de avance lento, que afectan de manera desproporcionada a los grupos más vulnerables y que serán cada vez más frecuentes y devastadores.
  4. Financiamiento: Exigimos financiamiento climático nuevo y adicional que no genere deuda, más allá del objetivo incumplido de movilizar USD 100.000 millones anuales desde 2020, que responda a necesidades reales especialmente de adaptación. Vemos con mucha preocupación que el 81% del financiamiento climático público internacional se canalizó a nuestra región a través de préstamos, incluso para temas de adaptación. También vemos necesario buscar otras alternativas, como una nueva emisión de Derechos Especiales de Giro, y/o cancelación del pago del servicio de deuda por parte de acreedores públicos y privados, principalmente para países afectados por eventos climáticos extremos.

Al los gobiernos de América Latina y el Caribe:

1. Políticas climáticas:
a) Mayor priorización de la agenda climática y transversalización de la variable climática en todos los sectores de la economía, para lograr sinergias entre la agenda económica, climática y de desarrollo, que permitan implementar soluciones integrales y con visión de largo plazo a las múltiples crisis que estamos enfrentando, y que estén alineadas a la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 y al cumplimiento del Acuerdo de Escazú.
b) Mayor ambición climática, ya que los actuales compromisos establecidos en las Contribuciones Nacionalmente Determinadas son altamente insuficientes y no conducen a los escenarios recomendados por la ciencia en el marco del Acuerdo de París.
c) Avanzar en la implementación de dichos compromisos climáticos de manera urgente.
d) La implementación de políticas y acciones que prioricen la adaptación y protejan la riqueza natural de nuestros países, así como a las comunidades que la preservan, penalicen su destrucción y atiendan oportunamente emergencias derivadas de la crisis climática. Urgen reducir los riesgos latentes de la crisis climática sobre la salud, la seguridad alimentaria e hídrica de nuestra población, así como la preservación de especies y ecosistemas naturales, tan importantes para la regulación del clima y otros fenómenos que permiten la vida en el planeta. Todo ello, trastocando la injusta división sexual del trabajo, garantizando que no sean las mujeres en toda su diversidad quienes continúen subsidiando la adaptación con su trabajo doméstico y de cuidado no remunerado.

2. Hacia una transición justa: Exigimos un cambio en la matriz energética y económica de nuestros países, en busca de modelos alternativos de desarrollo y nuevos paradigmas que dejen de estar arraigados al extractivismo y que nos permitan emprender cambios transformacionales, rescatando nuestros saberes y la propuesta feminista de sostenibilidad de la vida. Reconociendo que para ello es necesario tener espacio fiscal y soberanía económica, siendo fundamental la transformación de la arquitectura financiera global.

3. Agenda regional común: Exigimos a nuestros gobernantes de la región que se unan para llevar propuestas concretas a los espacios internacionales de negociación, que amplifiquen nuestra voz, pues somos quienes injustamente estamos viviendo la mayor afectación de la crisis climática.

La historia los ha situado a ustedes en un lugar privilegiado en un momento crítico, donde es necesario tener valor para tomar las decisiones correctas. Demandamos que sean corresponsables en nuestra existencia y no cómplices de la catástrofe. Las decisiones de financiamiento y políticas de desarrollo que se tomen HOY serán decisivas, no podemos dar marcha atrás. Como el nombre de nuestra iniciativa menciona: “El tiempo se acaba ¡el futuro es ya!”  ¡Justicia para el planeta y el bienestar de las personas!

Posicionamento da campanha «O tempo se esgota, o futuro é agora!»

Nosso planeta vive um momento crítico, em decorrência de um sistema econômico que tem priorizado lucros exorbitantes e provocado crises multidimensionais, que colocam em risco os ecossistemas e o bem-estar das pessoas.

Para além do aprofundamento das enormes desigualdades existentes, estamos diante de um ponto de não retorno, onde não haverá mais volta, em que se agravarão as vulnerabilidades ambientais, que colocam em risco os direitos humanos de todas as pessoas, mas em particular das que fazem parte de grupos historicamente discriminados e dos nossos territórios no Sul Global. Qualquer decisão tomada hoje afetará a sustentabilidade de uma vida digna no presente e no futuro.

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Raízes

O que hoje se tornou uma emergência, tem raízes históricas ancoradas nos processos de exploração sobre os quais se fundaram os regimes assistencialistas dos países ricos de hoje, somados a um sistema financeiro internacional injusto e neocolonial, que jamais responderá às necessidades do Sul Global se não for reformulado. Modelos econômicos altamente insustentáveis como o capitalismo, o consumismo e o extrativismo resultaram no acúmulo de riquezas para poucos, ultrapassando os limites naturais do planeta através da superexploração de recursos nos territórios do Sul Global e da geração de altos níveis de poluição que resultaram em crises ambientais e danos, como a perda de biodiversidade e as mudanças climáticas, que segundo a ciência, já estão atingindo níveis irreversíveis.

Se o ritmo atual continuar, isso pode nos levar a um ponto sem retorno, o que pode significar uma sexta extinção em massa, a primeira causada por modelos econômicos!

Políticas baseadas na ciência

Os últimos relatórios e projeções da comunidade científica e das Nações Unidas são alarmantes, pois apresentam um «alerta vermelho para a humanidade» ao apontar que faltam menos de três anos para atingir o limite de emissão de gases poluentes que permite frear a crise climática em tempo hábil e chegar a um cenário seguro para a vida. Se não houver mudanças nos padrões de consumo e produção de países ricos e de indivíduos bilionários, estima-se que o aumento da temperatura chegaria a 3,2°C, o que acarretaria grandes riscos para a vida no planeta e não corresponde a um dos objetivos estabelecidos no âmbito do Acordo de Paris, de limitar o aumento da temperatura a 1,5°C.

Nossas demandas

É preciso agir imediatamente, diante do risco iminente de extinção do planeta, não há tempo para distrações. Precisamos de soluções reais que respondam à magnitude da emergência e sejam construídas a partir de uma abordagem sistêmica de justiça climática, econômica, feminista e decolonial.

As organizações e redes que compõem esta campanha fazem uma chamada urgente com base nas seguintes demandas:

Para o Norte Global:

  1. Redução de emissões: sob o princípio das responsabilidades comuns, mas diferenciadas, exigimos ação imediata de todos os governos, mas principalmente dos países industrializados do Norte Global que, juntamente com as grandes corporações de combustíveis fósseis, são os principais responsáveis pela histórica dívida climática com a humanidade e com o planeta. É imperativo que os investimentos em combustíveis fósseis sejam interrompidos em escala global. Além disso, é preciso reduzir seu consumo de recursos e energia; acelerar sua transição para novos modelos de desenvolvimento de baixo carbono – sem intensificar o extrativismo no Sul Global com a desculpa de uma falsa «transição verde», que acaba perpetuando a exploração e a poluição em nossos territórios.
  2. Soluções reais: também exigimos que o Norte Global pare de promover falsas soluções para a crise climática, como mercados de carbono, neutralidade de carbono e tecnologias de captura de carbono, que não resolvem o problema e apenas aprofundam as desigualdades.
  3. Perdas e Danos: exigimos que, no contexto de uma justa reparação da dívida climática histórica, os países industrializados acelerem a implementação do novo Fundo de Perdas e Danos, aprovado na COP27, para garantir o financiamento público não reembolsável para cobrir os milhões de dólares em perdas que estão sendo causadas por eventos climáticos extremos e impactos de longo prazo, que afetam significativamente e desproporcionalmente os países mais vulneráveis, e que serão cada vez mais frequentes e devastadores.
  4. Financiamento: exigimos financiamento climático novo e adicional, que não gere dívida, além da meta não cumprida de USD 100.000 milhões por ano desde 2020, que responde a necessidades concretas, especialmente de adaptação. Vemos com grande preocupação que 81% do financiamento público internacional para o clima foi canalizado para nossa região por meio de empréstimos, inclusive para questões de adaptação. Vemos também a necessidade de buscar outras alternativas, como uma nova emissão de direitos especiais de saque (DES) e/ou cancelamento do pagamento do serviço da dívida por credores públicos e privados, principalmente para países afetados por eventos climáticos extremos.

Aos governos da América Latina e do Caribe:

1) Políticas climáticas:

a) Maior priorização da agenda climática e transversalização da variável climática em todos os setores da economia, para alcançar sinergias entre as agendas econômica, climática e de desenvolvimento, que permitam a implementação de soluções abrangentes e com visão de longo prazo para as múltiplas crises que estamos enfrentando, e que estejam alinhadas com a Agenda 2030 para o Desenvolvimento Sustentável e ao cumprimento do Acordo de Escazú.

b) Ambição e ação climática mais fortes, uma vez que os atuais compromissos estabelecidos nas Contribuições Nacionalmente Determinadas são altamente insuficientes e não conduzem aos cenários recomendados pela ciência no âmbito do Acordo de Paris.

c) Avanço na implementação dos referidos compromissos climáticos com urgência.

d) Implementação de políticas e ações que priorizem a adaptação, além de proteger as riquezas naturais de nossos países – bem como das comunidades que as preservam – penalizar sua destruição e atender rapidamente as emergências decorrentes da crise climática. Há uma necessidade urgente de reduzir os riscos latentes da crise climática sobre a saúde, a segurança alimentar e hídrica de nossa população, bem como a preservação de espécies e ecossistemas naturais, tão importantes para a regulação do clima e outros fenômenos que permitem a vida no planeta. Tudo isso, rompendo com a injusta divisão sexual do trabalho, garantindo que não sejam as mulheres em toda a sua diversidade que continuem a subsidiar a adaptação com o trabalho doméstico e de cuidado não remunerado.

2. Rumo à transição justa: exigimos mudança na matriz energética e econômica de nossos países, em busca de modelos alternativos de desenvolvimento e novos paradigmas que não estejam mais enraizados no extrativismo e que nos permitam empreender mudanças transformacionais, resgatando nosso conhecimento e a proposta feminista de sustentabilidade da vida. Reconhecendo que, para isso, é necessário ter espaço fiscal e soberania econômica, sendo essencial a transformação da arquitetura financeira global.

3. Agenda regional comum: exigimos que nossos governantes regionais se unam para levar propostas concretas aos espaços de negociação internacionais, que amplifiquem nossa voz, pois somos nós que, injustamente, estamos pagando o preço pelos impactos da crise climática.

A história colocou você em uma posição privilegiada em um momento crítico, onde é preciso coragem para tomar as decisões certas. Exigimos que sejam corresponsáveis pela nossa existência e não cúmplices da catástrofe.

As decisões políticas de financiamento e desenvolvimento que são tomadas HOJE serão decisivas, não podemos voltar atrás. Como o nome da nossa iniciativa diz: “O tempo se esgota, o futuro é agora!”.

Justiça para o planeta e bem-estar para as pessoas!

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