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La transformación tecnológica de los pagos internacionales: nuevas rutas hacia la desdolarización

La infraestructura digital entra al juego 

La desdolarización, si bien es un proyecto predominantemente político e institucional, también tiene un componente de innovación tecnológica que no puede pasar por alto. Las transformaciones digitales del sistema financiero internacional, comenzadas desde la década de los noventa, y potenciadas desde la aparición del blockchain, han modificado la velocidad y el costo de las transacciones, a la vez que transforman las relaciones de poder que históricamente han sostenido la hegemonía del dólar. En ese sentido, la desdolarización adquiere una nueva fase que se configura en el terreno tecnológico, sin hacer a un lado los mecanismos compensatorios, acuerdos regionales, y demás mecanismos impulsados por décadas.

En esta etapa, han aparecido nuevos instrumentos como las monedas digitales de bancos centrales (CBDC), los sistemas de liquidación multidivisa y los proyectos de interconexión mediante blockchain, los cuales se han convertido en piezas centrales de una arquitectura monetaria en transición. Estas plataformas se mantienen al margen de la infraestructura bancaria dominada por el Norte Global, en particular del sistema SWIFT, por lo que además de todo han sido eficaces a la hora de eludir las sanciones económicas de Estados Unidos. 

La coexistencia de infraestructuras monetarias

De la misma manera en la que se ha observado una coexistencia de diversos arreglos monetarios que hoy en día representan una alternativa viable para reducir la dependencia del dólar, en el ámbito tecnológico aplicado a los sistemas de pagos transfronterizos también existen diversas iniciativas en curso que agilizan los flujos internacionales, y reducen la dependencia del dólar a través de plataformas que operan con estándares propios, algoritmos de consenso y liquidaciones directas entre bancos centrales. 

Uno de los pioneros fue el proyecto mBridge, desarrollado por los bancos centrales de China, Hong Kong, Tailandia y Emiratos Árabes Unidos bajo la coordinación del Banco de Pagos Internacionales (BIS). Su plataforma permite realizar transacciones transfronterizas en tiempo real utilizando monedas digitales emitidas por bancos centrales participantes. Si bien el proyecto se encuentra en fase piloto, y ha tenido diversos contratiempos ya que requiere como condición necesaria el desarrollo de CBDCs, los tiempos de liquidación, y los costos han superado ampliamente a los ofrecidos por el sistema SWIFT. 

De manera paralela, el Cross-Border Interbank Payment System (CIPS), impulsado por el Banco Popular de China desde 2015, también surge como potencial competidor. El CIPS ya opera plenamente como el sistema internacional de pagos en yuanes (RMB) y se ha convertido en la principal infraestructura de liquidación para esta moneda. Actualmente agrupa a alrededor de 150 participantes directos y más de 1,300 indirectos en más de 110 países. Aunque actualmente mantiene cierta interoperabilidad con el sistema SWIFT, avanza hacia una red de mensajería y compensación propia. El estado actual del CIPS arroja que cerca del 80 % de los mensajes CIPS siguen cursándose a través de la red SWIFT, mientras que el resto opera con mecanismos propios. Sin embargo, el objetivo de China es aumentar esa autonomía en los próximos años, en paralelo al despliegue del yuan digital (e-CNY) y a su integración con mBridge.

Otra infraestructura de pagos que ha cobrado importancia es la de India, la cual ha avanzado en la internacionalización de su plataforma UPI (Unified Payments Interface), integrándose con sistemas de Singapur, Emiratos Árabes y Malasia, lo que facilita pagos instantáneos entre particulares y empresas sin intermediación del dólar. Esta plataforma cuenta con una particularidad. Mientras que el mBridge y el CIPS operan en el ámbito interbancario, UPI agiliza los pagos digitales a nivel personal. Esto permite que, por ejemplo, un turista indio pague en Singapur directamente desde su cuenta bancaria en rupias, mientras el comerciante recibe dólares singapurenses, sin usar SWIFT ni bancos corresponsales.

De igual forma, Rusia tras las sanciones impuestas se vio forzada a construir un sistema altamente autónomo. De esa forma surgió el Sistema de Transferencia de Mensajes Financieros (SPFS), diseñado por el Banco Central de Rusia como una red doméstica de mensajería y compensación capaz de mantener las operaciones interbancarias sin depender de Occidente. Paralelamente, se desarrolló el sistema de pagos MIR, concebido como una red de tarjetas nacional que sustituye a Visa y Mastercard en el mercado interno y que, con el tiempo, extendió su interoperabilidad hacia países de Eurasia, Medio Oriente y América Latina. 

Finalmente, y omitiendo más de un sistema que actualmente es funcional, el bloque BRICS ha comenzado a articular un proyecto común. El BRICS Pay, que es una plataforma destinada a interconectar los sistemas de pago de sus miembros y permitir transacciones en monedas locales sin recurrir al dólar ni a la red SWIFT. El proyecto se nutre de la capacidad tecnológica de China (CIPS y e-CNY), la interfaz de la India (UPI), la autonomía rusa (SPFS y MIR), y la inclusión digital de plataformas como el PIX de Brasil, que ha servido para incrementar sustancialmente la inclusión financiera. El BRICS Pay, que aún se encuentra en pruebas por parte de los bancos centrales, constituye una fuerte alternativa no solo dentro del bloque, sino que se ha mostrado abierta a incluir al resto de las economías, sin condicionar el acceso.

La disputa por el dinero digital: CBDC soberanas vs stablecoins  

La transformación digital del sistema monetario internacional ampliada al nivel de sistema financiero internacional con la participación de las entidades financieras bancarias y no bancarias avanza a pasos firmes durante décadas. Sin embargo, en la actualidad marcha al ritmo de la aceptación de las monedas digitales soberanas. Más de 130 países, que en conjunto representan más del 95 % del PIB mundial, se encuentran explorando o implementando versiones digitales de sus monedas soberanas. Estos instrumentos, lejos de ser simples experimentos, buscan reconstruir la intermediación financiera bajo control público, permitiendo pagos instantáneos, trazabilidad y menor dependencia de las redes internacionales dominadas por el dólar. 

En ese contexto, la posición de Estados Unidos como emisor de la moneda hegemónica es cautelosa y ampliamente política, ya que más allá de una decisión técnica, y de limitaciones tecnológicas, representa un dilema entre preservar la hegemonía del dólar y así evitar perder control sobre el sistema financiero que la sustenta, o dar paso a un sistema multipolar y competir con las numerosas alternativas que surgen como respuesta al dominio del dólar. 

En medio de esa ambivalencia, ocurre en paralelo a la proliferación de las stablecoins, que no son más que activos digitales privados vinculados al dólar,  que Estados Unidos promueve como instrumento para extender su dominio monetario al espacio digital. A diferencia de las CBDC soberanas, estas monedas estables reproducen la lógica del dólar como referencia global, consolidando su papel como ancla de valor en el universo cripto. Grandes emisores, como Circle (USDC) o Tether (USDT), han ampliado su presencia en mercados emergentes, donde su uso se percibe como refugio ante la volatilidad cambiaria, pero en la práctica refuerzan la dependencia del dólar y la intermediación financiera estadounidense. Así, mientras las CBDC buscan descentralizar el poder monetario a través de la soberanía tecnológica, las stablecoins representan el intento del sistema financiero de Washington por perpetuar su hegemonía en la era digital, trasladando el “privilegio exorbitante” del dólar a la cadena de bloques.

La desdolarización en clave tecnológica

La disputa por la hegemonía en el terreno digital abre nuevas brechas que anuncian que no existe un proceso homogéneo de desdolarización y difumina la lógica binaria predominante por décadas. En cambio, se ha conformado un mosaico de posibilidades que en la práctica redefinen la noción de soberanía monetaria. En ese sentido, la desdolarización no solo se reduce a factores políticos e institucionales, sino que la innovación tecnológica también asume un papel protagónico. No obstante, este cambio también plantea nuevos riesgos: dependencia tecnológica, ciberseguridad, gobernanza de datos y desigual acceso a la infraestructura digital, que, en conjunto, lejos de eliminar las asimetrías, puede acentuarlas y multiplicarlas.

Notas de edición

Con este artículo concluye la serie dedicada a la desdolarización y la transformación de la arquitectura monetaria internacional, un recorrido que inició con el análisis del ascenso del dólar y de las instituciones que lo consolidaron, y que culmina con la exploración de los nuevos territorios digitales donde hoy se redefine el poder monetario.

A lo largo de estas entregas se ha mostrado que la desdolarización no responde a una lógica binaria. En cambio, ha sido superada por una multiplicidad de mecanismos coexistentes, que van desde los derechos especiales de giro y las monedas comunes hasta los sistemas de pagos regionales, las CBDC soberanas y los proyectos de interconexión digital como CIPS, UPI o BRICS Pay. 

* Artículo escrito por Jorge Luna, economista de Nueva Arquitectura Financiera.

Referencias

  • Bank for International Settlements (BIS). (2023). Project mBridge: Connecting economies through CBDC. BIS Innovation Hub Report.
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  • Federal Reserve Bank of Boston & MIT Digital Currency Initiative. (2023). Project Hamilton: Phase 2 Technical Report.Boston.
  • Federal Reserve Bank of New York. (2023). Regulated Liability Network U.S. Proof of Concept Report. New York Innovation Center.
  • International Monetary Fund (IMF). (2023). Central Bank Digital Currencies: Considerations for Cross-Border Payments. IMF Policy Paper.
  • Kiff, J., Alwazir, J., Davidovic, S., & Farias, A. (2022). A Survey of Research on Retail Central Bank Digital Currency.IMF Working Paper WP/22/104.
  • World Economic Forum (WEF). (2023). CBDC Policy-Maker Toolkit: Second Edition. Geneva.
  • Atlantic Council. (2024). CBDC Tracker: Global Developments in Central Bank Digital Currencies.
  • Gopinath, G. (2023). “The Dollar in the Age of Digitalization.” IMF Finance & Development, 60(2).
  • CoinDesk Research. (2024). Stablecoins: U.S. Dollar Dominance in the Crypto Economy.
  • Circle Internet Financial. (2024). USDC Transparency and Adoption Report.
  • Tether Holdings Ltd. (2024). Assurance Report on Reserves.
  • Prasad, E. (2021). The Future of Money: How the Digital Revolution Is Transforming Currencies and Finance. Harvard University Press.
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