Descripción
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El cuidado de la naturaleza y las personas constituyen un desafío sin precedentes y afecta de manera significativa a Latinoamérica por las brechas estructurales (desigualdades) ya existentes, las cuales se agudizan con el cambio climático. A pesar de los convenios internacionales y los compromisos establecidos en el Acuerdo de París, las emisiones de gases de efecto invernadero continúan en aumento, revelando la insuficiencia de las políticas actuales y la falta de voluntad para abordar eficazmente la raíz del problema.
En este escenario, desde Latinoamérica surgen propuestas que apuestan por un bienestar entendido como buen vivir y un convivir de las personas integradas a la naturaleza. Si bien los países latinoamericanos no son los principales emisores históricos, experimentan de manera desproporcionada los impactos del cambio climático debido a su ubicación territorial y las dimensiones de desigualdad histórica que se interseccionan con temas de clase, género, territorio e interculturalidad principalmente.
La matriz extractiva que supone la explotación de la naturaleza vista como un stock de capital natural, principalmente de recursos minerales y petróleo (ecosistemas de los andes y la amazonia), recursos maderables (ecosistemas de bosques), recursos hidrobiológicos (ecosistemas marinos) y prácticas agrícolas insostenibles, ha dejado a la región latinoamericana pérdidas cuantiosas de biodiversidad, ecosistemas e inseguridad alimentaria.
Estos problemas reflejan un sistema que prioriza el lucro sobre la naturaleza, lo que perjudica principalmente el bienestar de quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad, como las comunidades locales (en particular, las mujeres), los pueblos indígenas (quienes más dependen de la naturaleza para subsistir), las personas de bajos ingresos y otros grupos vulnerables.
Publicado el 21 de marzo de 2024






