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Reunión Ministerial de Finanzas del G7: ¿Dónde están las acciones y las respuestas? 

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Roma, 25 Mayo 2024 – Stresa en otra oportunidad perdida.

Desde la sociedad civil demandamos una cumbre ministerial de responsabilidades compartidas, acciones concretas y ambiciosas respecto a la actual crisis múltiple, para proteger a la población más vulnerable y para los países de renta baja y media.

Vemos un reconocimiento de la situación actual, pero al mismo tiempo un sobre optimismo, con un listado de procesos técnicos limitados en curso y ningún compromiso adicional que se ajuste a los desafíos actuales. En efecto, es sorprendente cómo, respecto a los aspectos más urgentes, como es el incremento de la deuda, somos testigos de una constante postergación al mantener procesos en curso en el mismo formato del G20, cuando el Marco Común ha demostrado su fracaso, sin ningún intento de ejercer la apropiación necesaria históricamente como países industrializados y de facilitar el acceso a financiamiento concesional en beneficio de los países expuestos a mayores vulnerabilidades. El status quo y el business as usual siguen contribuyendo a la espiral de la deuda.

Reiteramos la necesidad de apoyar una nueva asignación inmediata de Derechos Especiales de Giro (DEG) que permita un acceso incondicional a la liquidez sin aumentar la carga de la deuda, y que actúe como medio hacia nuevas reformas. El FMI y sus accionistas deberían apoyar asignaciones regulares de DEG basadas en las necesidades y simplificar el proceso para activar estas nuevas emisiones.

La reforma de los Bancos Multilaterales de Desarrollo (BMD) es crucial, pero debe incluir su gobernanza y los esfuerzos por aumentar su capacidad de préstamo en condiciones concesionales. El rol de los BMD en iniciativas como los canjes de deuda debe minimizar el riesgo para los países prestatarios y no priorizar la reducción del riesgo solo para el sector privado. Los BMD deben aumentar la eficacia de los proyectos en términos de desarrollo, con el objetivo de reducir las desigualdades, el cuidado del medio ambiente y las necesidades sociales; incluyendo el apoyo a una evaluación externa e independiente de sus políticas y programas.

Apreciamos el compromiso del G7 de “continuar trabajando constructivamente con la Presidencia brasileña del G20 para promover la cooperación tributaria internacional” y “aumentar sus esfuerzos hacia una tributación progresiva y justa de las personas físicas”. Sin embargo, es insuficiente, como declaró el ministro Giorgetti en la rueda de prensa final, solo reconocer que existe resistencia por parte de “algunos países” a la introducción de mecanismos de reasignación de derechos fiscales sobre los beneficios de las multinacionales más grandes y rentables. Se necesita abordar con mayor determinación los problemas de equidad que se manifiestan en el primer pilar del acuerdo del G20 de la OECD de 2021. Se necesitan recursos significativos para financiar, de forma creíble, políticas públicas que nos acerquen a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, de los que el G7 fue inicialmente uno de los principales defensores.

Insistimos en la importancia de garantizar transparencia, especialmente la transparencia de los beneficiarios finales, el intercambio automático de información a escala global (que beneficie a todos los países) y el establecimiento de registros nacionales y activos hasta que todos converjan en un registro mundial de activos, de modo que exista información sobre su propiedad que permita la aplicación de los impuestos sobre el patrimonio (para que no puedan evadirse ni eludirse).

En cuanto al clima, por ejemplo, la elección de acoger el Menú de Opciones Políticas para una Transición Justa hacia un Balance Neto Cero, desarrollado por el Finance Track del G7, nos parece realmente simplista. Dentro del menú, ¿cuáles son las opciones estratégicas comunes del G7 para proponer y promover con los países socios?

En lo que respecta al comercio, el hecho de que las cadenas internacionales de suministro sean más frágiles que en el pasado no es una condición dada, sino el resultado de una gobernanza internacional de la globalización que ha fracasado en su objetivo de utilizar los intercambios como herramienta para reforzar las relaciones y los vínculos entre los países. Relaciones que se han basado en una creciente desregulación y competencia, y no en la cooperación y en una creciente transparencia basada en garantizar el respeto de los derechos humanos, sociales y medioambientales a lo largo de las rutas comerciales físicas y digitales. No es posible esperar acontecimientos en un escenario geopolítico que sigue siendo sustancialmente inestable. Recomendamos que el G7 introduzca una legislación de diligencia debida en materia de derechos humanos y medio ambiente a lo largo de las cadenas de suministro y los flujos de inversión para el sector empresarial, financiero y público, que incluya mecanismos sólidos para garantizar el acceso a la justicia de las víctimas, la reparación y la participación segura y significativa de las partes interesadas.

Necesitamos un cambio de paradigma y lo necesitamos ya.

Comunicado de Prensa del C7