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El informe Jubileo desde una perspectiva latinoamericana

El informe del Jubileo fue elaborado por la Comisión Jubilar nombrada por el Papa Francisco, compuesta por más de 30 expertos y presidida por el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz. Es una pieza clave dentro de las actividades del Vaticano en el año jubilar 2025 y presenta un plan de acción para salir de la crisis de deuda y desarrollo y reformar la arquitectura financiera internacional (AFI). Este artículo introduce algunas de sus principales propuestas desde una mirada regional.

Causas más profundas de la crisis de deuda y desarrollo

La Comisión resalta la necesidad de incluir y reconocer las herencias del colonialismo, esclavitud y racismo, modelos económicos basados en el extractivismo, y asimetrías estructurales de carácter económico, histótico y político. Apunta a cambiar un sistema financiero injusto y extractivo para poner en el centro a las personas y al planeta.

“El diseño actual de la arquitectura financiera internacional no solo refleja las desigualdades globales, sino que las amplifica. Un sistema que pretende apoyar el desarrollo no puede consolidar los ciclos de deuda y dependencia”. Informe Jubileo, encargado por el Papa Francisco.

Existe una responsabilidad compartida entre deudores y acreedores y se apunta principalmente al Fondo Monetario Internacional (FMI). El Fondo rescata de facto a los acreedores privados cuando otorga préstamos a países en dificultades de pago para que se garantice el reembolso de sus deudas y, paralelamente, condiciona la política económica y fiscal, impulsando medidas de austeridad con altos costos sociales y ambientales. Se perpetúan así ciclos de endeudamiento y dependencia en perjuicio de las naciones del Sur.

Entre otras causas importantes de la crisis actual, se encuentra la prociclicidad de los flujos de capital, que actúan como estabilizadores para el Norte Global y como un elemento desestabilizador para el Sur; también resaltan los excesos de desregulación; así como la ausencia de una red de seguridad financiera global justa y confiable. Esto provoca la adopción de estrategias subóptimas en perjuicio de los países prestatarios. También se explica que los gobiernos se endeudaron en condiciones desfavorables1, ya que el sistema no ofrece un tipo de financiamiento estable, de largo plazo y contracíclico; y tampoco proporciona protección adecuada frente a shocks externos.

El costo de la deuda en América Latina

El crecimiento del nivel de la deuda pública y las elevadas tasas de interés se traducen en que el cumplimiento del servicio de la deuda sea el desafío más urgente que enfrenta el Sur Global. El porcentaje de los ingresos fiscales destinados al pago de intereses en países de menores ingresos, en promedio, casi se ha duplicado en la última década. En América Latina y el Caribe, en promedio, 15,4% de los ingresos fiscales se destinó al pago de estos intereses.

Este elevado costo desvía recursos esenciales y está afectando la vida de miles de millones de personas, mientras los rendimientos de acreedores están garantizados por un sistema sesgado a favor del capital. Así, el informe del Jubileo alerta que, sólo en 2023, las transferencias financieras netas desde países de ingresos bajos y medios bajos hacia acreedores privados en economías avanzadas alcanzó los 30 mil millones de dólares.

Posibles rutas de salida y reforma: una revisión desde una mirada regional

El contexto demanda acciones inmediatas, sin dejar de lado reformas sistémicas. En esa línea, puede decirse que la Comisión apunta a ambos objetivos. En líneas generales hace un llamado a la reducción y alivio de la deuda, incluyendo medidas en la línea de lo que denominaron HIPC2 II, que además “requeriría un marco multilateral” y, por otra parte, promueve alternativas para abordar los problemas sistémicos y deficiencias estructurales de la AFI.

Si bien el informe presenta múltiples propuestas en diferentes ámbitos, este artículo se enfoca sólo en algunas de ellas que son consideradas importantes desde la perspectiva y necesidades de América Latina y el Caribe.

En lo inmediato, el llamado a otorgar alivio de deuda y su peso en las economías, incluyendo una reducción de la deuda, no sólo del costo, así como un llamado a un HIPC II. No obstante, los planteamientos se orientan hacia una reestructuración o reperfilamiento de deuda junto a un mayor financiamiento puente; no es explícito sobre la necesidad de condonación de deuda. Aunque se mencionan superficialmente los write-offs, parece alejarse del espíritu del jubileo.

Es importante añadir que una iniciativa coordinada a nivel internacional, similar al HIPC, debe ofrecer condonación, reducción y reestructuración de deuda sin condicionalidades de política3. Además, las medidas deben orientarse a países de ingreso bajo y medio, sobre la base de criterios de vulnerabilidad más allá del ingreso per cápita.

En el informe, la Comisión también propone la creación del “Fondo Jubileo”, que se destinaría a la recompra de deudas4 en dificultades en lo que sería una reestructuración de facto. Se basa en la iniciativa del Gobierno de España sobre un fondo fiduciario en una IFI, respaldado por Derechos Especiales de Giro (DEG), para facilitar la recompra de deuda a los países que se enfrentan a cargas de deuda insostenibles. Parecería ser una propuesta interesante para países de ingreso medio, sin embargo, el desafío de su financiamiento podría ser un obstáculo y se necesita profundizar en aspectos como su distribución, operacionalización, transparencia y gobernanza, entre lo más importante. Además, se sugiere que el fondo se establezca en el FMI, lo que puede ser altamente problemático.

Otras propuestas apuntan a la inclusión de cláusulas jurídicamente exigibles en los contratos de préstamo relacionadas a la suspensión automática de pagos cuando los países se enfrentan a dificultades de endeudamiento, y a las cláusulas de contingencia ante shocks. Para los países de la región será importante introducir y extender cláusulas de esta índole, principalmente en los contratos con acreedores privados.

Sobre el FMI, en particular, se aboga por la eliminación de los sobrecargos, evitar cualquier política o medidas de austeridad por el efecto sobre el crecimiento y el desarrollo, y se proponen emisiones regulares de DEG5.

Respecto a posibles vías de reforma, el informe reconoce la ausencia de un mecanismo de resolución de crisis de deuda soberana y propone crear un tribunal internacional de quiebras6. Esta propuesta está alineada al trabajo previo de Latindadd –sobre un tribunal de arbitraje de deuda– y a una de las demandas de larga data de la sociedad civil: el marco multilateral permanente en Naciones Unidas tanto para la resolución como la prevención de crisis de deuda. No obstante, es necesario profundizar sobre su gobernanza y la importancia de la independencia de una instancia como esta.

Además, se promueven legislaciones nacionales para jurisdicciones relevantes (como Nueva York o Londres) orientadas a limitar la capacidad de los fondos buitre para recuperar beneficios inesperados de la deuda en dificultades. Este tipo de legislaciones también podría servir para evitar que acreedores privados –y especialmente tenedores de bonos– socaven procesos de reestructuración de deuda.

Continuando con propuestas orientadas a cambios en el sistema, existen dos propuestas que podrían tener asidero a mediano y largo plazo. Por un lado, la creación de una oficina pública mundial de calificación crediticia permitiría a este organismo público servir como “sustituto a la calificación privada”, lo que sería importante para países con acceso a mercados internacionales de capital. Por otro lado, se promueve el fortalecimiento de la cooperación y coordinación entre deudores, mediante plataformas coordinadas de diálogo e intercambio técnico en lo que podría ser un foro de países prestatarios.

Voluntad política: elevar la ambición o desperdiciar la oportunidad

Si bien se encuentran elementos positivos en el informe Jubileo, también existen propuestas que generan preocupación. Aquí se señalan dos: la extensión de la Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda7 (DSSI, en inglés) que en la práctica significa posponer los pagos y problemas para más adelante; y la promoción de canjes de deuda por naturaleza, lo que plantea serias preocupaciones sobre la conveniencia, transparencia y rendición de cuentas de estos acuerdos.

Por otro lado, se debe señalar que el enfoque no es integral, sino más bien el enfoque es fragmentado ofreciendo líneas de acción en determinados elementos de la arquitectura financiera y de deuda por separado. Se requiere abordar todas las piezas de un sistema complejo e interdependiente, abordando los problemas a lo largo de todo el ciclo de la deuda. Así, es esencial reforzar el llamado a una Convención Marco sobre la Deuda Soberana en ONU, lo que podría significar el inicio de una verdadera reforma, incluyendo un cambio radical a la gobernanza global, un elemento central que hace falta en el informe.

Este planteamiento cobra relevancia una vez adoptado el Compromiso de Sevilla, como resultado de la Cuarta Conferencia sobre Financiamiento para el Desarrollo, en el que se acuerda dar inicio a un proceso intergubernamental en ONU para reformar la arquitectura de la deuda (párrafo 50f). Es una oportunidad que no se puede desaprovechar, por lo que será determinante que exista voluntad política de la comunidad internacional y en particular de países del norte para avanzar en este y otros acuerdos.

Existe un largo camino por recorrer y será crucial fortalecer la articulación, incidencia política y campaña desde la sociedad civil organizada y los movimientos por la justicia económica, social y climática. Se hace un llamado para continuar impulsando la campaña del jubileo y seguir sumando voces orientadas al logro de una nueva era centrada en la justicia, inclusión y respeto por la vida.

Conoce más sobre la campaña del jubileo de la deuda aquí.

Súmate a la petición global aquí.

  1.  Plazos cortos, sin garantías de acceso continuo a fondos cuando la deuda debía renovarse, y tasas significativamente superiores a las ofrecidas por las instituciones financieras internacionales (IFI).
    ↩︎
  2. La sigla hace referencia a la iniciativa de alivio de deuda para Países Pobres Muy Endeudados (PPME) –en inglés, Heavily Indebted Poor Countries. Más información, aquí. ↩︎
  3. Las iniciativas HIPC y MDRI implicaron condiciones de política económica que resultaron en políticas de ajuste con impactos significativos en materia social. Es necesario considerar las experiencias previas y lecciones pasadas para no repetir algunos problemas. ↩︎
  4. En estas operaciones, un país recompra su propia deuda a los inversores en el mercado secundario, a menudo con un importante descuento sobre su valor nominal. Este mecanismo busca ofrecer la oportunidad de recuperar el control sobre su futuro financiero sin recurrir a medidas de austeridad. Se sugiere que el FMI pueda reasignar parte de su capacidad de préstamo a este nuevo Fondo. ↩︎
  5. Sobre este último punto, señalan que, en un escenario de insuficiente apoyo a esta iniciativa, una “coalición de voluntarios podría crear un nuevo fondo monetario que emitiera sus propios DEG”. ↩︎
  6. Sugieren que inicialmente sea mediante un servicio de mediación basados en los Principios Básicos de la ONU sobre los Procesos de Reestructuración de la Deuda Soberana aprobados por la AGNU. ↩︎
  7. La iniciativa, impulsada por el G20, FMI y Banco Mundial significó que los acreedores oficiales bilaterales suspendieran, durante un periodo, los pagos del servicio de la deuda de los países más pobres que soliciten la suspensión. Más información aquí. ↩︎

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