Artículo elaborado por el equipo de Nueva Arquitectura Financiera, Latindadd
La Cuarta Conferencia sobre Financiamiento para el Desarrollo (FpD4), realizada en Sevilla, no cumplió con las expectativas de transformación estructural que planteaban el Sur Global y la sociedad civil. Aun así, el Compromiso de Sevilla dejó abiertas algunas ventanas de oportunidad: la creación de un proceso intergubernamental sobre deuda bajo el paraguas de la ONU, un Foro de Deudores que fortalezca la coordinación entre países prestatarios, y el impulso a principios de endeudamiento y financiamiento responsables con base en el trabajo de UNCTAD.
También se destacan propuestas como la incorporación de cláusulas de suspensión del servicio de la deuda en contextos de crisis o desastres, el establecimiento de un registro mundial de datos de deuda más transparente, y medidas para reducir el costo del financiamiento a través de préstamos en moneda local y revisión de primas de riesgo. Se alienta, además, a fortalecer marcos legales nacionales que permitan una participación más amplia de acreedores en procesos de reestructuración.
Sin embargo, el documento final evita cambios profundos: no se avanza hacia una Convención Marco de Naciones Unidas sobre Deuda Soberana, se mantiene el protagonismo del FMI y del G20, y se refuerzan mecanismos ineficaces como el Marco Común. La arquitectura actual sigue reproduciendo desigualdades y excluyendo a los más afectados, especialmente mujeres. Frente a esto, las organizaciones del Sur y de la sociedad civil llaman a aprovechar las oportunidades abiertas para impulsar una reforma real y participativa de la arquitectura financiera internacional.



