La deuda no puede seguir hipotecando el futuro de la humanidad: mientras los gobiernos priorizan el pago a acreedores, los pueblos del Sur Global cargan con hambre, exclusión y el deterioro de sus derechos básicos, fue el mensaje central del lanzamiento de la Campaña Mundial por el Jubileo de la Deuda en Ecuador, jornada organizada por el Centro de Derechos Económicos y Sociales (CDES) y la Red Latinoamericana y del Caribe por Justicia Económica, Social y Climática (Latindadd).
Esta iniciativa se da en el marco del Año Jubilar 2025, proclamado por el Papa Francisco, y busca movilizar a pueblos, organizaciones y comunidades de fe en todo el mundo para exigir la cancelación de deudas injustas e insostenibles, y avanzar hacia un sistema financiero internacional más justo, democrático y sostenible.
América Latina y la deuda: nuevas dinámicas, viejos problemas
Patricia Miranda, directora de Incidencia Global de Latindadd explicó que, a diferencia de la crisis de los años 80 o del Jubileo 2000, hoy la composición de la deuda ha cambiado: la mayor parte está en manos de acreedores privados, principalmente tenedores de bonos soberanos e inversionistas extranjeros, mientras que los organismos multilaterales y acreedores bilaterales representan una proporción menor.
Miranda advirtió que esta situación es más grave porque los países de la región están pagando mucho más de lo que reciben en desembolsos, lo que implica transferencias netas negativas en plena crisis. Señaló que actualmente el 35 % de los ingresos fiscales en América Latina se destina al servicio de la deuda, cifra que equivale a 2,3 veces lo invertido en educación y 2,7 veces lo destinado a salud y protección social.
“No basta con condonaciones parciales. Si no se transforman las reglas del sistema financiero global, volveremos una y otra vez al mismo círculo de endeudamiento y austeridad. Necesitamos un cambio en la gobernanza, que todos los países estén sentados en la mesa de decisiones, no solo los acreedores”, recalcó Miranda.
Entre las demandas que destacó se encuentran: la creación de una Convención Marco sobre Deuda Soberana en Naciones Unidas, acceso a financiamiento concesional para enfrentar la crisis climática y la Agenda 2030, un registro global de deuda que garantice transparencia y el fin de la austeridad ligada a los procesos de endeudamiento.
El caso ecuatoriano: austeridad y precariedad bajo el FMI
La economista Wilma Salgado expuso un análisis sobre el impacto de las políticas impuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en Ecuador desde 2019. Mostró cómo la austeridad ha debilitado la capacidad productiva y social del país:
● La inversión pública, que en 2013 alcanzó USD 8505 millones, se redujo en 2022 a apenas el 7 % de ese monto.
● En 2025, el presupuesto de salud se redujo en USD 421 millones, de los cuales solo 198 millones se destinan a medicamentos, equipos y obras.
● Apenas 3 de cada 10 ecuatorianos cuentan con empleo adecuado y afiliación a la seguridad social.
“Las políticas del FMI no solo destruyen la economía de los hogares, también la capacidad productiva nacional. Hoy el servicio de la deuda es más alto que todo el gasto en salud, educación y desarrollo agropecuario juntos”, advirtió Salgado. Asimismo, mencionó que estas políticas han provocado además un deterioro grave de los servicios públicos, apagones con pérdidas de millones de dólares por hora, abandono del agro y una segunda gran ola migratoria de ecuatorianos al exterior.
Una mirada desde el legislativo: transparencia y control democrático
La asambleísta Jahiren Noriega denunció la falta de transparencia en los acuerdos con el FMI y la continuidad de políticas de ajuste desde 2019. “El presupuesto de salud se redujo de 3219 millones en 2023 a 2798 millones en 2025. Esto explica por qué miles de ecuatorianos esperan meses por una cita médica”, resaltó Noriega.
Asimismo, Noriega advirtió sobre la práctica de contraer deuda para pagar deuda, lo que perpetúa el círculo de empobrecimiento: “La deuda no puede seguir contrayéndose para pagar más deuda. Ese círculo solo empobrece a la población”, afirmó.
Por ello, anunció que desde la Asamblea se impulsa un marco legal inspirado en Argentina, que obligue a que todo endeudamiento con organismos financieros internacionales sea aprobado por el poder legislativo: “Es importante que los congresos participen en la autorización del endeudamiento, para ampliar el debate a la sociedad civil y evitar que los gobiernos negocien a espaldas del pueblo”.
La deuda: un problema político, ecológico y de justicia
A su turno, Sakshi Rai, responsable de política global sobre deuda y derechos humanos en la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), subrayó que el Jubileo 2025 es necesario y urgente. Recordó que diversos Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos de la ONU han manifestado preocupación por los efectos negativos de las políticas de austeridad derivadas de los acuerdos entre el gobierno de Ecuador y el FMI: muchos de los Procedimientos Especiales han hecho un llamado al Ecuador por los impactos negativos de las políticas de austeridad fruto de los acuerdos con el FMI, afirmó.
Citó el caso de Sri Lanka como ejemplo de cómo la confluencia entre crisis de deuda, medidas de austeridad y respuestas financieras condicionadas puede producir retrocesos graves en derechos económicos, sociales y culturales, especialmente para los hogares más vulnerables.
Asimismo, Rai subrayó que la situación ecuatoriana refleja un patrón global: varios países destinan hoy más recursos al pago de deuda que a salud o educación, lo que contradice obligaciones internacionales como el uso del máximo de recursos disponibles, la prohibición de regresividad y el principio de no discriminación.
Por ello, llamó a reformar la arquitectura financiera internacional y a avanzar hacia una convención sobre deuda soberana en el marco de Naciones Unidas, que esté plenamente alineada con los derechos humanos
Por su parte, la economista y activista Beverly Keene, referente del movimiento Jubileo 2000, recordó que hace 25 años se recogieron 20 millones de firmas en el mundo para exigir la cancelación de la deuda impagable de los países más pobres. Ese clamor popular, dijo, sigue vigente, “la deuda más que un problema económico es un problema político. Tiene que ver con la dominación y el disciplinamiento. Si no se rompe con esa lógica, volveremos una y otra vez a nuevas crisis.”
Keene insistió en que el Jubileo no debe ser visto como un acto de caridad, sino como una respuesta de justicia y reparación, “el Jubileo reconocía que los pueblos sufrían cárcel, esclavitud y despojo de tierras por deudas impagables, y buscaba restaurar condiciones de justicia entre las comunidades y la naturaleza. Sin reparación, no hay justicia”.
Transformar la deuda en esperanza
Albertina Navas, integrante de Cáritas América Latina, presentó la campaña “Transformar la deuda en esperanza”, en sintonía con el llamado del Papa Francisco. “Hoy más de 50 países invierten más en pagar intereses de deuda que en salud o educación. Eso significa que 3300 millones de personas en el Sur Global viven atrapadas en este modelo injusto”, afirmó Navas.
La campaña busca recolectar firmas globales de adhesión y promover tres objetivos fundamentales:
- Detener la crisis causada por deudas injustas e insostenibles.
- Evitar que se repitan nuevas crisis, corrigiendo las causas estructurales del sistema financiero internacional.
- Establecer un marco vinculante en Naciones Unidas, para garantizar justicia, transparencia y rendición de cuentas.
Un llamado urgente: la vida antes que la deuda
Las voces reunidas en Ecuador coincidieron en que la deuda no puede seguir pagándose con la vida de los pueblos ni con la destrucción de la naturaleza. Como expresó Beverly Keene: “La deuda es un tema de justicia. Lo injusto no es lo impagable, sino aquello que nunca benefició a los pueblos ni a la naturaleza. Hoy debemos levantar la voz y reclamar reparación.”
El Jubileo 2025 no es un simple ritual conmemorativo: es un llamado a la acción global, a la movilización de pueblos y movimientos sociales para poner fin a un modelo que perpetúa desigualdades y abrir camino a sociedades de buen vivir, donde la vida, los derechos y la naturaleza estén por encima de la deuda.
Únete a esta campaña ingresando aquí: https://turndebtintohope.caritas.org/?lang=es


