El webinar “Economía Feminista para la transformación en tiempos de múltiples crisis” dio inicio al VII Curso de Economía Feminista y al III curso de Tópicos Especializados de LATINDADD con una reflexión situada sobre los principales desafíos que enfrenta América Latina y el Caribe. En un contexto internacional marcado por crisis prolongadas, reconfiguraciones geopolíticas, ofensivas autoritarias y el aumento de las desigualdades, el espacio permitió abrir un debate crítico sobre las dinámicas que atraviesan actualmente la región.
Durante el encuentro, se destacó el aporte de la economía feminista como una herramienta clave para analizar cómo se reorganizan la riqueza, las prioridades estatales, la reproducción social y las condiciones materiales que sostienen la vida. Este enfoque permitió visibilizar dimensiones frecuentemente invisibilizadas en el análisis económico tradicional, especialmente el rol central de los cuidados. “La desigualdad no es una falla del sistema, sino una parte central de su diseño. Cuando la riqueza extrema supera ciertos niveles se vuelve políticamente ilegítima, se traduce en un poder desigual, se acumula a costa de la precariedad de millones. Esto se relaciona con los cuidados porque la desigualdad de los ingresos y la desigualdad política está directamente vinculada con la redistribución del trabajo de cuidados precarizado, no pagado, feminizado, racializado y está altamente relacionado con la pobreza y la pobreza de tiempo y otras barreras como la violencia política, la discriminación, los estereotipos sociales, las normas institucionales que además limitan la participación de las mujeres en toda su diversidad”, sostuvo Nasheli Noriega, coordinadora regional de justicia de género de OXFAM.
Asimismo, el panel abordó la intensificación de las disputas globales por recursos, territorios, energía, alimentos, finanzas y poder político, y sus impactos en América Latina y el Caribe. Entre ellos, se señaló el aumento del endeudamiento, los recortes al gasto público y la profundización de las desigualdades sociales y de género, que afectan de manera diferenciada a las poblaciones más vulnerables. “Es muy importante incluir en el debate de reestructuración de la deuda global, una mirada crítica sobre el rol que han tenido países acreedores y deudores en la reorganización del cuidado y del ambiente, para pensar desde allí un sistema económico distinto (…) el desafío mayor lo representan todas las intersecciones institucionales, normativas y financieras que se ponen en juego para financiar los cuidados, un desafío que requiere de voluntad política, la presión de múltiples actores de sociedad civil, incluyendo al movimiento feminista, y también a la economía feminista que disputa hoy la centralidad de los cuidados y de la vida por sobre el mercado y la concentración extrema”, declaró Norma Sanchís, directora de la Asociación Lola Mora.
El webinar cerró con una invitación a repensar críticamente quién concentra la riqueza, cómo se distribuyen los recursos públicos y privados y quiénes asumen los costos cotidianos de sostener la vida. En este marco, se reafirmó la centralidad de los cuidados como un eje fundamental para avanzar hacia transformaciones económicas más justas y sostenibles en la región. “Uno de los objetivos de las políticas de cuidados es redistribuir las tareas entre hombres y mujeres, pero también con el Estado redistribuyendo el financiamiento (…), se puede hacer más progresivo el impuesto a la renta, reducir la evasión y reducir los privilegios tributarios que tienen las grandes corporaciones y ampliar la cobertura de seguridad social. Los mecanismos hoy en América Latina son altamente regresivos”, afirmó Verónica Serafini, especialista en macroeconomía y género en Latindadd.
Como reflexión final, “sin políticas de cuidado no habría reproducción social, no habría comunidad, no habría transmisión de la cultura, no habría sostenibilidad de la vida, la reproducción social tiene que ver con todo un proceso de socializacion de niños y niñas para ser personas que se integren socialmente y al mercado laboral y produzcan, sin producción no hay PIB y sin PIB no hay riqueza”, mencionó Serafini.


