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Cifra record: gasto en defensa e IA disparan deuda global

Recientemente, el último informe del Global Debt Monitor del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) ha dado cuenta de un incremento de la deuda global que alcanzó cifras nunca antes registradas. La deuda agregada —que incluye la deuda de gobiernos, empresas y hogares— llegó a 348 billones de dólares a finales de 2025, tras un crecimiento anual de casi 29 billones de dólares, el más alto desde la crisis de la pandemia. Este aumento fue impulsado principalmente por mayores gastos gubernamentales en seguridad nacional y defensa, así como por la inversión relacionada con la inteligencia artificial que se está convirtiendo en un nuevo motor de los préstamos corporativos.

El IIF señala que los nuevos máximos de deuda se dan tanto en las economías avanzadas como en las emergentes, poniendo de relieve el carácter generalizado de su acumulación. La deuda de los gobiernos de economías avanzadas y emergentes creció 8,7 % y 15,2 %, respectivamente. Si se considera la deuda total (gobiernos, hogares y empresas), el crecimiento en ambos grupos de países fue de 8,4 % y 10,2 %, respectivamente.

En el contexto de crisis múltiple actual, este incremento en la deuda, principalmente por parte de los países desarrollados, lamentablemente evidencia que las prioridades de financiamiento y disponibilidad de recursos en el mundo no está centrada en el ser humano y el planeta, sino en la lucha por mantener y profundizar las desigualdades del poder económico, comercial, tecnológico y geopolítico.

La deuda global alcanzó el 308 % del PIB. Aunque este ratio ha disminuido ligeramente en los últimos años, existe una divergencia con los mercados emergentes donde la deuda respecto al PIB continuó aumentando hasta alcanzar un nuevo récord por encima del 235 % del PIB. Asimismo, el informe explica que los mercados emergentes se enfrentan a necesidades de refinanciación históricas de más de 9 billones de dólares en 2026.

Adicionalmente, se resalta que a diferencia de la deuda del sector privado, la carga de la deuda pública siguió creciendo, lo que, de acuerdo al IIF, reforzó un “cambio estructural persistente en la composición del apalancamiento global: más público y menos privado”.

Fuente: “Global Debt Surges as Governments Invest in National Security and Resilience” (IIF, 2026). Link.

Principales impulsores del aumento de la deuda global

El gasto público en defensa y geopolítica: la intensificación de tensiones internacionales —como la presión para elevar el gasto en defensa en la OTAN, y aumentos significativos de presupuestos militares por parte de Estados Unidos y Europa— ha contribuido a una mayor emisión de deuda soberana. De hecho, el último informe de IIF calcula que en la Unión Europea, este impulso podría elevar la deuda pública en más de 18 puntos porcentuales del PIB para 2035.

Inversiones en tecnologías emergentes (IA): tanto gobiernos como empresas están destinando enormes sumas para desarrollar infraestructura, investigación y capacidades relacionadas con la inteligencia artificial. Este impulso tecnológico ha sido posible, en muchos casos, gracias al financiamiento externo y acceso a préstamos. Se espera que las inversiones a gran escala en centros de datos impulsados por la inteligencia artificial, seguridad y transición energética se conviertan en el motor de crecimiento de los mercados de deuda a nivel global.

Déficits fiscales persistentes: el endeudamiento no solo responde al gasto en defensa o IA, sino también a déficits estructurales más amplios en muchas economías (avanzadas) que requieren financiar gasto público elevado con préstamos. La tendencia observada genera preocupación ya que puede estar evidenciando que el crecimiento económico actual se está financiando más con deuda que con producción real o ahorro interno. En países de menores ingresos, hacen falta esfuerzos para implementar medidas que permitan obtener mayores ingresos fiscales (mediante reformas tributarias progresivas, por ejemplo), algo que es cada vez más necesario en un contexto en que la concentración de la riqueza se agudiza.

La deuda en perspectiva: algunos riesgos, vulnerabilidades e impactos

Ante niveles de deuda que continúan rompiendo históricos en un contexto altamente cambiante, es importante resaltar algunos ámbitos de preocupación y riesgo. Por una parte, los déficits fiscales persistentes implican que muchos países dependan de una continua emisión de deuda (en muchos casos de bonos) y condiciones financieras favorables. En ese sentido, los movimientos en los tipos de interés afectan las condiciones económicas y financieras de forma significativa, especialmente para las economías menos desarrolladas. 

En el caso de una reducción de tasas, si bien suele buscar estimular la actividad, también puede generar efectos adversos en la economía real. En primer lugar, puede reavivar presiones inflacionarias. En segundo lugar, eleva el precio de los bonos en circulación, lo cual deriva en ganancias de capital en el corto plazo para los tenedores de los viejos bonos. Sin embargo, este encarecimiento también implica que los rendimientos futuros son menores, lo que puede alterar incentivos de inversión. Y, en tercero, a menores tasas, el apalancamiento en los mercados financieros incrementa, lo cual inflaría aún más el precio de los activos financieros.

También debe tomarse en cuenta las diferencias entre los desafíos que enfrentan las economías avanzadas y los mercados emergentes. Estos últimos enfrentan condiciones de financiamiento más costosas y menos estables que las economías desarrolladas. De igual manera, las presiones de los mercados y de las calificadoras de riesgo obliga en muchos casos a priorizar el pago de la deuda con el fin de evitar una rebaja en la calificación.

Por otro lado, existen riesgos asociados a burbujas financieras. Algunos análisis advierten que el flujo masivo de capital en sectores como la IA, financiado en gran parte mediante deuda, puede inflar activos y crear riesgos de correcciones abruptas en los mercados financieros.

Finalmente, se debe poner la deuda en perspectiva de su impacto social y económico. El peso de la deuda limita la capacidad de los gobiernos para invertir en servicios sociales esenciales como salud, educación o infraestructura básica, dado que cada vez una mayor parte de sus presupuestos e ingresos se destina al servicio de la deuda adquirida.

Si bien el uso de deuda puede ser una herramienta útil de financiamiento, su uso excesivo sin un plan claro de sostenibilidad desde una mirada integral puede generar consecuencias profundas para las nuevas generaciones. No se trata solo de cuánto se debe en el mundo, sino cómo y con qué propósito se está adquiriendo esa deuda. La forma en que los gobiernos y actores económicos gestionen esta enorme carga de deuda definirá la estabilidad económica y financiera global en los próximos años.

Texto elaborado por Daniela Berdeja, economista y analista de deuda de LATINDADD.

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