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Canjes de Deuda: ¿solución innovadora o espejismo financiero?

En los últimos años, los canjes de deuda se han posicionado como un tema relevante en los espacios internacionales de negociación en materia de financiamiento del desarrollo y climático. Desde las Naciones Unidas hasta actores privados han puesto en agenda estos canjes como mecanismos capaces de responder a tres desafíos interconectados: el sobreendeudamiento de los países del Sur Global, la emergencia climática y la necesidad de generar nuevas fuentes de financiamiento para el desarrollo sostenible. Estas operaciones, que intercambian parte de la deuda por compromisos de inversión en sectores clave, como la conservación ambiental o la acción climática, entre otros, se presentan como soluciones con beneficios múltiples: alivio fiscal, protección de la naturaleza y contribución a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Sin embargo, la evidencia basada en casos concretos, que se detallan más adelante, muestra que el diseño y aplicación de los canjes de deuda no están exentos de tensiones, ya que, si bien estos no son instrumentos nuevos, la reciente oleada se basa en esquemas que tienden a reproducir desigualdades estructurales ya que no se aplican principios de integridad, justicia y soberanía.

¿Qué son los canjes de deuda y cómo han evolucionado?

Los canjes de deuda consisten en intercambiar parte de la deuda externa de un país por compromisos financieros destinados a objetivos específicos, principalmente relacionados al desarrollo y, más recientemente, a temas ambientales o climáticos. Aunque existen antecedentes desde los años 80 en que se canjeaba principalmente la deuda bilateral, con una estructura distinta a la actual —en ocasiones con la intervención de otros actores, como los primeros acuerdos logrados por Bolivia (canje de deuda por educación) y otros países de la región—, en los últimos años han reaparecido con fuerza aquellos que tienen como objetivo la conservación de la naturaleza, bajo un esquema que incorpora la participación de diversos actores, especialmente del sector financiero. Los bancos privados se encargan de brindar la asesoría en la operación o la banca de desarrollo (BID o CAF) de otorgar garantías, e incluso instituciones financieras oficiales de otros países, como el Development Finance Corporation de Estados Unidos participan como avales (ver: Canjes de deuda por clima: pros, contras y desafíos).

La Red Latinoamericana por Justicia Económica y Social – LATINDADD destaca que, a pesar de su creciente popularidad, muchos de estos mecanismos han tenido un impacto limitado en el alivio real de la deuda y han estado dominados por intereses financieros y asimetrías de poder, muchas veces realizados en situaciones de dificultad financiera o alto riesgo de impago de los países deudores. Estos mecanismos son, además, complejos, costosos y poco transparentes, con garantías y tasas que no favorecen a los países deudores (ver: Entendiendo los canjes de deuda).

Casos emblemáticos y experiencias recientes

A partir de 2021 se registró un salto cuantitativo en los canjes, con la realización de operaciones de gran envergadura y vinculadas a los mercados de bonos temáticos; como los bonos azules, cuando se trata de conservar océanos. En esta nueva fase destacan los casos de Belice (USD 552 millones en 2021), Ecuador (USD 1600 millones en 2023 para Galápagos y USD 1530 millones en 2024 para la Amazonía), Gabón (USD 450 millones en 2023), El Salvador (USD 1000 millones en 2024), Bahamas (USD 300 millones en 2024) y Barbados (USD 150 millones en 2022 y 125 millones en 2024). Estos acuerdos concentraron más del 75 % del monto total histórico canjeado por compromisos ambientales (ver: Síntesis sobre el canje de deuda por naturaleza en Galápagos).

Galápagos a paso de tortuga

La operación de canje de deuda por naturaleza más grande del mundo se realizó en Ecuador, para financiar la conservación marina en Galápagos. Aunque fue presentada como un hito global, son mayores las deficiencias que las virtudes, debido a que su impacto en el alivio de deuda fue marginal, el control de los recursos pasó a fideicomisos en jurisdicciones extranjeras y la participación de comunidades locales fue limitada. Tal es así, que se recurrió al mecanismo de quejas del BID, uno de los garantes financieros de la operación, para evidenciar las falencias de esta operación (ver: Canje de deuda en Galápagos: un año sin inversión en naturaleza y Canje de deuda en Galápagos revela poca transparencia).

Goldman Sachs y los conflictos de interés

En 2024, el retiro de Goldman Sachs del canje en la Amazonía en Ecuador reveló los dilemas éticos y financieros detrás de estas operaciones. El banco desempeñaba simultáneamente los roles de asesor, intermediario y acreedor, lo cual generaba evidentes conflictos de interés. Su reemplazo por Bank of America no resolvió los problemas estructurales, sino que mostró la fragilidad de la gobernanza de estos acuerdos (ver: Goldman Sachs: conflictos de interés en canjes de deuda por naturaleza).

Críticas estructurales y riesgos latentes

De acuerdo al seguimiento y análisis que se viene realizando de estas operaciones, podemos señalar que los principales problemas de los canjes de deuda radican en:

  • Poca transparencia: los contratos suelen estar bajo confidencialidad, dificultando el escrutinio público y el derecho a la información de la ciudadanía sobre el manejo de fondos públicos.
  • Condicionalidades implícitas: se establecen compromisos que benefician más a acreedores que a países deudores, limitando la discrecionalidad del uso de los recursos públicos.
  • Marginalidad en el alivio de deuda: el descuento real (“haircut”) sobre la deuda es mínimo, sin mejoras fiscales significativas.
  • Gobernanza privada y pérdida de soberanía: los recursos son administrados fuera del control democrático, debilitando la institucionalidad estatal y la participación comunitaria.
  • Complejidad administrativa y legal: la intervención de múltiples partes y la divergencia entre los marcos legales de los actores involucrados complica la negociación de los términos y condiciones del canje.
  • Beneficios limitados: pueden contribuir con proyectos específicos, pero su enfoque limitado y la falta de una estrategia integral dificultan un progreso más amplio y sostenido.

Ver: Canjes de deuda por clima: pros, contras y desafíos y Entendiendo los canjes de deuda.

Hacia canjes de deuda con justicia

Frente a la escalada de estos mecanismos como propuestas de solución, incluso impulsados por países en desarrollo, y la identificación de diversos desafíos, LATINDADD propone una serie de principios de alta integridad que deberían guiar las futuras operaciones:

  • Transparencia plena: publicación de contratos, términos financieros y criterios de selección de actores.
  • Rendición de cuentas: auditorías independientes y acceso a la información pública.
  • Participación vinculante de comunidades: especialmente de aquellas afectadas por proyectos de conservación.
  • Impacto fiscal real: asegurar un alivio de deuda significativo y sostenible.
  • Justicia en los beneficios: evitar la concentración de ganancias en bancos o intermediarios.
  • Salvaguardas socioambientales: garantizar que los recursos financien efectivamente proyectos de conservación y desarrollo sostenible.
  • Colaboración global: coordinar esfuerzos para movilizar recursos, desarrollar métricas y generar un cambio sistémico en la estructura de los canjes de deuda.

Ver: Construcción de Principios de Integridad para los Canjes de Deuda.

Reflexión final

Los canjes de deuda podrían constituir herramientas complementarias para enfrentar la crisis de deuda y financiar el desarrollo y la transición climática. No obstante, tal como están diseñados actualmente, los que más se benefician son los acreedores y la banca internacional, quienes no tienen reparo en sacar provecho de toda situación de crisis que golpee a los países del Sur global. Por ello es que debemos estar alertas frente a las nuevas iniciativas que pretenden ampliar estos canjes a sectores como educación, salud, seguridad alimentaria, entre otros.

Los canjes pueden ser efectivos siempre y cuando no sean operaciones aisladas, sino un componente dentro de una arquitectura financiera internacional más justa y democrática, y estén basados en los principios de integridad, transparencia, gobernanza democrática y con un enfoque de justicia y reparación Norte-Sur, respetando la soberanía de las naciones y que pongan en el centro a los pueblos y no a los acreedores o a los mercados financieros. 

Desde LATINDADD, reafirmamos la necesidad de que la justicia de deuda vaya de la mano con la justicia económica, social y climática, puesto que son parte de la misma lucha por un orden económico internacional más equitativo.

* Artículo escrito por Rodolfo Bejarano, analista senior de Nueva Arquitectura Financiera de Latindadd.

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