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Justicia Fiscal

Sociedad civil se organiza en Nairobi para exigir una Convención Fiscal ONU justa y al servicio de los pueblos

Nairobi, 9 de noviembre de 2025. — En un contexto mundial marcado por crisis múltiples y desigualdades crecientes, las voces del Sur Global se alzaron el fin de semana en Nairobi, Kenia. Representantes de más de un centenar de organizaciones de la sociedad civil que trabajan por la justicia fiscal participaron de una reunión de coordinación previa al inicio de la Tercera Sesión de Negociaciones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cooperación Fiscal Internacional, que se llevará a cabo del 10 al 19 de noviembre.

El encuentro fue un espacio de trabajo y de coordinación regional en el que las y los participantes reafirmaron su compromiso de construir un nuevo sistema fiscal global que ponga la vida y la equidad en el centro, y no los intereses de las grandes corporaciones y élites económicas.

Una voz colectiva desde América Latina y el Caribe

Representantes de la Red de Justicia Fiscal de América Latina y el Caribe (RJFALC) y de la Red Latinoamericana y del Caribe por Justicia Económica, Social y Climática – Latindadd participaron de esta jornada, representadas por Luis Moreno, miembro de la red, y Jorge Coronado y Nathalie Beghin, integrantes de su Consejo de Coordinación.

Durante los días de negociaciones, los representantes de la RJF LAC  y de Latindadd plantearán las necesidades y recomendaciones de los países de la región, buscando que la Convención tenga la capacidad de transformar la arquitectura fiscal internacional y asegurar que los recursos públicos sirvan para garantizar derechos y no privilegios.

Durante la reunión, se abordaron los principales desafíos del proceso: la distribución equitativa de los derechos fiscales entre países, la necesidad de frenar los flujos financieros ilícitos que drenan recursos esenciales para el desarrollo, y la urgencia de integrar la sostenibilidad ambiental, la igualdad de género y los derechos humanos en el centro del nuevo acuerdo.

Durante la reunión de coordinación, también se debatió sobre los riesgos de que la Convención pierda fuerza política si no se logra dotarla de mecanismos de cumplimiento efectivos frente a las guaridas fiscales o a países que decidan no adherirse. Las organizaciones participantes coincidieron en que la sociedad civil deberá mantenerse vigilante para asegurar que el texto final refleje los principios del mandato aprobado por la Asamblea General de la ONU: construir un sistema tributario internacional al servicio del desarrollo sostenible y la justicia global.

Defender la soberanía fiscal de los pueblos

Las y los representantes recordaron que, durante décadas, las reglas fiscales internacionales fueron diseñadas en espacios cerrados —como la OCDE o el G20—, donde un puñado de países ricos impuso un modelo que permitió a las multinacionales mover sus ganancias hacia jurisdicciones con baja o nula tributación.

“Sin soberanía fiscal no hay soberanía política”, coincidieron al analizar cómo los tratados bilaterales y los vacíos del sistema actual han debilitado las capacidades de los países para gravar la riqueza generada en sus territorios. Recuperar el derecho de los países de origen a cobrar impuestos sobre las rentas extraídas de sus recursos naturales y de su trabajo es una condición imprescindible para revertir la desigualdad.

Una oportunidad histórica en la ONU

Las sesiones  de negociaciones de la Convención Fiscal de la ONU marcan un punto de inflexión en la historia del sistema tributario mundial. Por primera vez, todas las naciones se sientan a la mesa en igualdad de condiciones para definir las reglas de un nuevo marco fiscal multilateral, que podría reemplazar décadas de hegemonía de los países del Norte en la toma de decisiones.

El proceso, que se extenderá hasta 2027, tiene el potencial de establecer un nuevo contrato fiscal internacional que garantice recursos para financiar servicios públicos, enfrentar la crisis climática y promover la justicia social. Sin embargo, las y los participantes  advirtieron que el texto actual de la Convención aún es débil y corre el riesgo de diluir los compromisos alcanzados. Por eso, la presión y coordinación de la sociedad civil serán determinantes para lograr avances reales.

Desde la RJFALC y Latindadd, la participación en Nairobi reafirma el papel clave de América Latina y el Caribe en la construcción de una agenda fiscal global más democrática y equitativa.

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