Latindadd

Justicia Fiscal

Jornadas sobre Impuestos y Desarrollo de la OCDE: ¿Cuál es el mensaje para América Latina y El Caribe?

Klelia Guerrero, Especialista en fiscalidad y género del área de Justicia Fiscal de Latindadd.

Durante los días 12 y 13 de marzo se llevaron a cabo las Jornadas de Impuestos y Desarrollo de la OCDE 2024. Este espacio enfocó gran parte de su atención a revisar ―aunque no tan críticamente― el alcance de la influencia de algunos elementos de la agenda de tributación que ha desarrollado en el marco de su trabajo.

Entre los diversos temas que se abordaron, se destacan la tributación de los recursos naturales como mitigación del cambio climático y la necesidad de que los sistemas fiscales dejen de perpetuar las brechas de género existentes. A pesar de la creciente conciencia sobre la urgencia de abordar estos problemas, y de que ambos temas tuvieron un espacio específico en estas jornadas, la OCDE continúa evadiendo la decisión de tomar medidas concretas y decisivas para enfrentar estas y otras crisis sociales. Esto se evidenció con la persistente insuficiencia de ambición en las discusiones relacionadas con dichas demandas sociales.

Respecto del primer tema, las discusiones parecían estancadas en un nivel superficial. Aun cuando la fiscalidad de los recursos naturales es un desafío para muchos países en desarrollo, la OCDE enfocó su atención en la asistencia técnica que mantiene en conjunto con con el Foro Intergubernamental sobre Minería, Minerales, Metales y Desarrollo Sostenible (IGF), con un marco de trabajo sobre tributación de los recursos naturales que incluye a 84 países. Es definitivo que la asistencia técnica y la formación de capacidades ayuda a las autoridades tributarias a abordar desafíos como la manipulación de precios del comercio, con medidas de intercambio de información o regulación de beneficiarios finales. Sin embargo, esto solo es eficiente en la medida que las normativas y los sistemas tributarios son coherentes con los objetivos de contrarrestar el cambio climático, adaptando sus actividades económicas.

En muchos casos, esto no ocurre. Por ejemplo, un estudio sobre las regulaciones tributarias alrededor de la industria extractiva en Brasil priorizan la maximización de las ganancias corporativas y perpetúan la explotación insostenible de la Amazonia brasileña y su gente. Aquí, el sistema no solo permite la deforestación y la destrucción de este espacio tan importante para la sostenibilidad de la vida en el planeta, sino que las premia con exoneraciones tributarias sucesivas a lo largo de la cadena productiva de la bauxita. Este no es un caso aislado: en la sesión se mencionó que, para varios países, los ingresos derivados de la extracción de recursos naturales superan el 20% de su PIB. Al menos en teoría, la OCDE coincide con este punto, al incluir la revisión de exoneraciones tributarias entre sus diez puntos de acción.

Se observó también una tendencia conservadora, una reticencia a poner en juicio la necesidad de implementar impuestos ambientales y a las regalías de procesos extractivos que tengan impactos significativos en la reducción de las emisiones de carbono y la promoción de prácticas económicas más sostenibles. Esto se evidencia en la falta de soporte en la identificación, soporte y escalamiento de los impactos obtenidos por los países que ya implementan impuestos ambientales (a las emisiones de carbono, a los vehículos, al ruido, al uso de plásticos de un solo uso, entre otros) como complemento a la tributación extractiva.

Sobre el segundo tema, la presentación se centró en la presentación de su modelo de madurez del equilibrio de género. Este modelo es una herramienta enfocada en la autoevaluación, para entender las capacidades y posibles deficiencias de las administraciones tributarias respecto del equilibrio de género en sus operaciones.

Si bien esta es una iniciativa que contribuye positivamente en el camino hacia una sociedad más igualitaria, la operación dentro de las administraciones tributarias normalmente responde a los esquemas más profundos de los sistemas sociales y fiscales. Al respecto, nuestra invitación es a abordar las estructuras subyacentes que perpetúan estas disparidades, como la segregación ocupacional, la falta de acceso equitativo a oportunidades económicas y las tendencias hacia iniciativas tributarias con efectos redistributivos muy débiles y una regresividad más pronunciada.

Asimismo, si bien las prioridades mencionadas en la sesión (mejorar la articulación de las actividades personales y profesionales, luchas contra los estereotipos de género, promover la diversidad de las ocupaciones, asegurar salarios y carreras igualitarias, entre otras) son acertadas en teoría, no se mencionó mucho sobre cómo estas aspiraciones se pueden y deben trasladar a los sistemas sociales, en lugar de pensarse únicamente como una misión dentro de las administraciones tributarias.

Los sistemas fiscales y tributarios desempeñan un rol fundamental para abordar las cuestiones de equidad y justicia social asociados a la implementación de políticas tanto ambientales como de género. Quienes tienen la autoridad alrededor de la toma de decisiones y de la gobernanza global del sistema fiscal, también tienen la responsabilidad de arriesgar, disentir y desafiar el status quo, si lo que buscamos es responder a la urgencia y trascendencia que las demandas climáticas y de género requieren, y esto solo se logrará cuando los sistemas sociales y productivos reconozcan las actividades de cuidado de la vida como crucial para su sostenimiento.

Si bien es alentador ver que estos temas están en la agenda internacional, es fundamental que las discusiones pasen de la retórica a la acción concreta. Es por eso que más de 170 organizaciones y sindicatos, en representación de la sociedad civil, respondimos a la consulta y presentamos una propuesta conjunta sobre estos y otros puntos clave sobre los que esperamos que responda la Convención Fiscal en el seno de Naciones Unidas.