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El sistema detrás del sistema: establecimiento de principios y objetivos adecuados en los términos de referencia para el Convenio Fiscal de las Naciones Unidas

Sesiones para discutir los términos de referencia de la #ConvenciónFiscalUUNNSesiones para discutir los términos de referencia de la #ConvenciónFIscalUUNN

Por: Klelia Guerrero García

Especialista en Género y Justicia Fiscal en la Red Latinoamericana por la Justicia Social y Económica – Latindadd

El 29 de abril es el segundo día de trabajo dentro del Comité Ad Hoc encargado de redactar los Términos de Referencia (TdR) para una Convención Marco sobre Cooperación Fiscal Internacional de las Naciones Unidas (FCITC). Específicamente, esta sesión contempla discutir los elementos presentados en el Esqueleto de los TdR y revisar los elementos introductorios (es decir, preámbulo, definiciones y propósito). Sin embargo, existe un primer (y aparentemente no tan inocente) desajuste: la agenda pasa por alto un tema controvertido enumerado en el Anexo 1 del esqueleto, sobre la relación con otros acuerdos, instrumentos y leyes internas.

En palabras de Dereje Alemayehu, Coordinador Ejecutivo de la Alianza Global por la Justicia Fiscal (GATJ), un sistema tributario global tan roto como el actual no necesita una recomposición pieza por pieza sino una redefinición integral. Como tal, este elemento suelto puede desviar la conversación y el proceso completo de las necesidades del sistema, consumiendo el ya escaso tiempo del que dispone este desafío.

Por eso, recomendamos dar un paso atrás y reflexionar sobre las motivaciones que movilizan, en primer lugar, este trabajo, unificando a varias organizaciones a lo largo de muchos años. Estas motivaciones primarias deberían ser los principios rectores que debe cubrir la FCITC. Específicamente, este Convenio Marco debería tener por objetivos:

  • Cooperación: Las formas tan conectadas de negocios y propiedades requieren una interconexión similar (sino mayor) de los sistemas tributarios nacionales. No obstante, eso también significa que los sistemas nacionales deben identificar, dar cuenta y compensar (cuando sea necesario) los impactos de sus medidas y decisiones en otros países. En otras palabras, la nueva versión de nuestro sistema tributario global debe estar basada en la soberanía y en la igualdad de condiciones, Esto, para garantizar que ningún país sopese sus intereses como superiores a los de otros y que el nuevo sistema global lo refleje.
  • Justicia: Lograr condiciones más justas debe considerarse en todos los niveles. Esto significa, por ejemplo, abordar la asignación injusta de derechos tributarios que afectan desproporcionadamente a los países en desarrollo. Implica también generar mandatos que aseguren que los mecanismos constitutivos sean equitativos y progresivos. Para que esto sea cierto, se requiere transparencia; sin ella, la justicia en cualquiera de sus formas, seguirá siendo una utopía.
  • Resiliencia: El sistema tributario global debe definir sus objetivos claramente, con principios básicos que deben observarse en su consecución. Sin embargo, debe haber espacio para implementar mecanismos para adaptar y resolver las necesidades emergentes, siempre y cuando las alternativas consideradas sigan siendo coherentes con los objetivos y principios iniciales. Ésta es la única manera de que un sistema sea resiliente en un contexto en constante evolución, especialmente cuando se combate la elusión y evasión fiscal, así como las consiguientes fugas de recursos y flujos financieros ilícitos.
  • Cumplimiento: El mundo ya está de acuerdo sobre el vínculo entre las políticas tributarias y el potencial de los países para movilizar financiamiento para cumplir metas, obligaciones y compromisos internacionales relacionados con garantizar los derechos humanos, la igualdad de género, brindar servicios públicos de calidad para todos y todas, promover el bienestar y la mejora de la calidad de vida, lograr desarrollo sostenible y la protección del medio ambiente, así como aumentar la igualdad dentro y entre los países. Sin embargo, no importa cuántas soluciones sucesivas se hayan propuesto a los esquemas actuales, no han logrado mejoras en torno a esta agenda, dejando atrás generaciones de grupos y comunidades históricamente invisibilizados.

Finalmente, la definición de las especificidades en torno a estos principios, su implementación y el establecimiento de mecanismos de retroalimentación deben observar el principio de inclusión. No hay otra manera de asegurar que el sistema se convierta en un organismo vivo que aprenda, se fortalezca y logre adaptarse de la manera en que los problemas y crisis globales, lo requieran.

Sede de la ONU en Nueva York, 29 de abril de 2024.