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Justicia Fiscal

Con Trump o sin Trump, la Convención Tributaria en ONU continúa

Durante las negociaciones para la Convención Fiscal en Naciones Unidas, el gobierno de Estados Unidos ha decidido de manera unilateral abandonar este proceso. La Convención ayudaría a garantizar los fondos necesarios para el financiamiento al desarrollo, los servicios públicos, el cambio climático y avanzar en los derechos humanos y la igualdad de género. 

El orden internacional ha tenido un común denominador a lo largo de la historia de la humanidad: o se acomoda por medio de intervenciones militares, golpes de mercado; o se mueve por la fuerza de una asfixia permanente que ejerce la mano invisible del mercado sobre la garganta de los países. Los que más reciben esa presión son, sin duda, los países del sur global.

Durante décadas, los países de la OCDE han dictado las leyes sobre tributación internacional, reunidos en una sala con hombres blancos, europeos y millonarios a donde nunca ingresan los países del sur, quienes son, en definitiva, los que sufren los impactos por el manejo fraudulento en materia tributaria de las grandes corporaciones y de las grandes riquezas que son beneficiarias de un sistema de guaridas offshore y de profesionales del engaño que posibilitan la fuga de recursos desde nuestros países hacia el norte global.

El lunes 3 de febrero, en la sesión organizativa para las negociaciones de una Convención Marco sobre Cooperación Tributaria Internacional de las Naciones Unidas, que se está llevando adelante en Nueva York, el rey quedó desnudo… y solo. El gobierno de Estados Unidos decidió, de manera unilateral, abandonar el proceso de negociaciones para la Convención y no participar de ninguna otra reunión.

No es algo sorprendente. La administración Trump ya venía dando señales sobre un maltrato a la comunidad internacional tomando decisiones que no son propias de un buen vecino. Esta es una más. Sin embargo, los países de la OCDE no lo acompañaron ni salieron con él del recinto en donde la representación de los países se da en condiciones igualitarias. 

El presidente Trump, días atrás, edificó un muro entre su administración y los países europeos más ricos al desvincular a su país del acuerdo de la OCDE para un impuesto global a las grandes empresas. Las acciones traen inexorablemente su reacciones. El sesgo ideológico choca de frente con los negocios y sus adversarios comerciales tienen esto muy claro. El multilateralismo no le sienta bien a su administración y es un laberinto del cual no sabe cómo salir.

¿Qué sucederá de ahora en más en la Convención Fiscal de la ONU? Es una pregunta cuya respuesta se irá construyendo en las próximas semanas. Las negociaciones seguirán, ningún otro país copió a EE.UU. en su alejamiento del proceso. Vamos a ver qué ocurre con Argentina, aliado sin costo para la administración Trump que ayer manifestó su voluntad de ser parte del proceso de negociaciones. Hasta el jueves 6 de febrero continuará el debate para alcanzar unos primeros acuerdos legalmente vinculantes antes de finales de 2027: una convención y dos protocolos tempranos. 

Estamos escribiendo la hoja más importante de la historia en relación a las reglas del juego a través de las cuales los diferentes gobiernos ejercen su soberanía en materia tributaria. Un jugador se ha ido, síntomas de la agonía del imperio. La sociedad civil empuja la continuidad y trabaja para fortalecer lo que sabemos se convertirá en el primer foro realmente democrático para disputarle al poder real algo de su patrimonio.