Antecedentes
Entre el 24 y 29 de abril de 2026 se realizó en la ciudad de Santa Marta, Colombia, la primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, convocada por los gobiernos de Colombia y Países Bajos. Esta conferencia tuvo lugar luego de que la decisión final de la COP30 de cambio climático realizada en 2025 en Belém do Pará, Brasil no reconociera ni incluyera en su acuerdo final la necesidad de eliminar gradualmente la dependencia global hacia los combustibles fósiles, cuya quema genera el 75 % de los gases de efecto invernadero (GEI), principales causantes de la crisis climática.
Para LATINDADD, Santa Marta no debe leerse únicamente como un hito climático o energético, sino como una señal política frente al bloqueo generalizado de las negociaciones climáticas tradicionales, por intereses netamente económicos de algunos países y corporaciones fósiles. La salida de los combustibles fósiles plantea, entre otras cosas, una disputa central sobre quién paga la transición, bajo qué reglas financieras, con qué responsabilidades históricas y con qué garantías para que los países del Sur Global no enfrenten una nueva ola de endeudamiento en nombre de la acción climática.
La realización de la conferencia de Santa Marta se inscribe en el impulso político de la Iniciativa del Tratado sobre Combustibles Fósiles que busca construir un plan que haga posible la eliminación gradual de los combustibles fósiles de forma justa, rápida y definitiva. Esta coalición, conformada por 18 países, cuenta con el respaldo de una red en constante crecimiento que incluye a más de 4200 organizaciones de la sociedad civil, más de 195 gobiernos subnacionales, más de 800 parlamentarios, 101 premios Nobel, 3000 personas del área científica y académica y más de un millón de personas.
El Segmento de Alto Nivel, reunión oficial de gobiernos, se realizó el 28 y 29 de abril y contó con la participación de representantes de 57 países. En los días previos, entre el 24 y 27 de abril, se realizó la Cumbre de los Pueblos por un Futuro Libre de Combustibles Fósiles, un espacio de articulación de la sociedad civil donde participaron más de 2600 organizaciones y actores no gubernamentales que fueron separados en sectores:
- Organizaciones no Gubernamentales (ONGs).
- Movimientos sociales.
- Juventudes.
- Pescadores y pequeños productores.
- Mujeres y diversidades.
- Afrodescendientes.
- Grupos de fe.
Asimismo, se aperturaron espacios específicos para la Academia, parlamentarios y pueblos indígenas.
¿Por qué fue importante?
La evidencia científica demuestra que la quema de combustibles fósiles (gas, carbón, petróleo) es responsable de aproximadamente el 75 % de los GEI, y en particular de aproximadamente el 90 % de la emisión del dióxido de carbono (CO2). El incremento en las emisiones de estos gases a la atmósfera desde la época preindustrial ha generado un aumento de la temperatura del planeta y de los océanos, profundizando eventos climáticos extremos, pérdidas de biodiversidad, desplazamientos y afectaciones diferenciadas sobre pueblos, territorios y comunidades históricamente vulneradas.
Si bien el cambio climático ya es reconocido como un problema global y un peligro inminente, y existe una Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) compuesta por 198 países que cada año se reúnen para analizar y discutir cómo mitigarlo y adaptarse a las nuevas condiciones climáticas, resulta preocupante que, tras 30 años de negociaciones climáticas, recién en la COP28 de 2023 se mencionó por primera vez el término “combustibles fósiles” en el texto final, de manera confusa y no directa, al referir que “se deben eliminar progresivamente los subsidios ineficientes a los combustibles fósiles”. Por otro lado, pese a que 80 gobiernos demandaban abordar directamente una hoja de ruta para la salida de los combustibles fósiles, la decisión final tampoco incorporó un mandato suficientemente claro y vinculante para avanzar con ese pedido.
Esta situación evidencia que se está abordando una crisis global sin apuntar al problema central: la quema de combustibles fósiles, principalmente para la generación de energía que alimenta al sistema económico actual. Esto puede estar relacionado con varios problemas, como:
- Una amplia participación de lobistas de la industria fósil que cada año participan en las COPs, por ejemplo en la COP30 participaron 1600 representantes de estas corporaciones.
- La influencia de varios países productores de petróleo que participan como negociadores en las COPs, que censuran el lenguaje relacionado a combustibles fósiles y bloquean acuerdos que pueden derivar en un abandono gradual de su dependencia.
- En algunos casos, hubo países petroleros que presidieron las COP’s, como lo sucedido en la COP28, celebrada en Emiratos Árabes Unidos, donde 115 organizaciones y redes de sociedad civil, por una iniciativa liderada por LATINDADD, denunciaron que el presidente de la COP ocupaba el cargo de más alto mando en una empresa de combustibles fósiles de Abu Dabi, lo que supuso una contradicción alarmante y peligrosa. Esta situación recibió muchas críticas y cuestionamientos a través de la prensa internacional.
Es importante mencionar que los países anfitriones de la Conferencia no invitaron a países como China, Rusia y países del Golfo Pérsico que son importantes productores de petróleo, para que no bloquearan las discusiones en Santa Marta y se pueda avanzar hacia una salida progresiva de los combustibles fósiles.
Las discusiones en Santa Marta giraron en torno a tres pilares:
- Reducir la dependencia económica de los combustibles fósiles.
- Transformando la oferta y la demanda.
- Promover la cooperación internacional y la diplomacia climática.
Es importante mencionar que previo a los espacios presenciales en Santa Marta, se habilitaron discusiones virtuales sobre esas temáticas y hubo la posibilidad de enviar insumos escritos desde los grupos interesados en aportar al proceso.
Otro tema central en los diferentes espacios fue el de la construcción de paz, reconociendo que los conflictos bélicos, la invasión de territorios, y otros conflictos geopolíticos están asociados a una pugna por el control de recursos naturales y energéticos, como los combustibles fósiles. En esa línea, la Conferencia reconoció que urge dejar la dependencia de los combustibles fósiles para evitar nuevas guerras y escalamiento de conflictos, como los que están sucediendo en diferentes partes del mundo.
Evaluación de resultados
Uno de los puntos clave a tratar fue la propuesta de avanzar hacia un Tratado sobre Combustibles Fósiles. Actualmente, 18 países respaldan de forma oficial el llamamiento para este Tratado y se han comprometido a participar en las futuras negociaciones que estarán basadas en en tres pilares: (i) la Transición Justa hacia las energías renovables y la diversificación económica para dejar atrás los combustibles fósiles, (ii) la No Proliferación poniendo fin a la expansión de la producción de carbón, petróleo y gas; y (iii) la Eliminación Progresiva Justa para la reducción de la producción actual de estos combustibles. Entre estos países figura Colombia, único firmante de América Latina y el Caribe.
Aunque no se esperaba un resultado jurídicamente vinculante, dado que la conferencia se organizó y desarrolló fuera del marco formal de las negociaciones climáticas, Santa Marta si produjo un avance político relevante: colocó por primera vez, a nivel internacional, el problema de los combustibles fósiles desde el ámbito técnico, académico y político, promoviendo un proceso inclusivo y participativo, con algunos inconvenientes en términos de logística y metodología, que al final tuvo un resultado exitoso.
Además, se logró avanzar en acciones concretas que permitirán que la Conferencia no quede sólo como un evento aislado, sino que pueda consolidarse como un proceso que construya propuestas pensadas para el Sur Global frente a la crisis climática:
- Se anunció una segunda Conferencia en 2027 en Tuvalu, liderada por los gobiernos de Tuvalu e Irlanda.
- Se formó un grupo de coordinación integrado por los gobiernos de Reino Unido, Dinamarca, Brasil, Francia, Islas Marshall, Colombia, Países Bajos, Tuvalu e Irlanda, que entregarán un documento formal a Brasil como presidencia de la COP30. Este texto, con insumos importantes, serán complementarios a la hoja de ruta global para la salida de los combustibles fósiles que Brasil se encuentra desarrollando como compromiso anunciado al finalizar la COP30, pero que no forma parte de los acuerdos de la negociación climática.
- Se establecieron tres «workstreams» para estructurar la transición hasta la próxima conferencia en 2027: a) Grupo para desarrollar hojas de ruta; b) Trabajo en dependencias macroeconómicas y arquitectura financiera; c) Trabajo en alineación productor-consumidor para la transición de combustibles fósiles.
- Se conformó un Panel Científico para la Transición Energética Global (SPGET, por sus siglas en inglés) para asesorar a las naciones en acciones concretas hacia una transición más allá de los combustibles fósiles.
Puede encontrar más información sobre los resultados de la Conferencia que fueron compartidos por los gobiernos anfitriones en este documento.
La Conferencia de Santa Marta también permitió la articulación de varios grupos y movimientos globales, tanto en la Cumbre de los Pueblos, como en otros eventos paralelos, como la Conferencia por Territorios Libres de Combustibles Fósiles, entre otros.
Ambos espacios derivaron en declaraciones muy potentes e importantes que esperamos sean tomadas en cuenta tanto en el proceso hacia la segunda Conferencia en Tuvalu, como en la próxima COP31 de cambio climático que se realizará en Turquía, así como en procesos regionales como el XII Foro Social Pan Amazónico (FOSPA) a realizarse entre el 16 y 22 de agosto en Puyo, Ecuador:
- Declaración de la Cumbre de los Pueblos
- Declaración de la Conferencia de Territorios Libres de Combustibles Fósiles
Desde LATINDADD saludamos la realización de la Conferencia y reafirmamos nuestro compromiso con un proceso internacional orientado a la eliminación progresiva, justa y popular de los combustibles fósiles. Sin embargo, advertimos que este proceso solo será transformador si enfrenta de manera directa las condiciones estructurales que sostienen la dependencia fósil en los países del Sur Global: endeudamiento, restricciones fiscales, dependencia exportadora, reglas comerciales injustas, tratados de inversión, arbitraje internacional y una arquitectura financiera que continúa trasladando los costos de la crisis climática a los pueblos y territorios.
Consideramos urgente la búsqueda e implementación de soluciones reales a la crisis climática, la promoción de nuevas economías transformadoras como alternativas a las industrias extractivas, avanzar en procesos que impulsen una salida progresiva de los combustibles fósiles y que puedan derivar en la firma de un tratado vinculante, especialmente en zonas altamente importantes y a la vez vulnerables como la Amazonía.
Asimismo, insistimos en la necesidad de una transición justa, popular e inclusiva, que garantice acceso ágil a financiamiento climático justo y libre de deuda. Este financiamiento no solo debe apoyar programas y proyectos nacionales de energía renovable o para avanzar en la diversificación económica en los países del Sur, sino también financiar pequeñas iniciativas locales que ya están demostrando que existen economías alternativas que ponen en el centro la vida, el cuidado y la solidaridad, para que puedan ser replicadas y escaladas.
Destacamos y coincidimos con las conclusiones de la Conferencia de Territorios Libres de combustibles fósiles que afirman que:
- No puede haber territorios libres de combustibles fósiles sin territorios de paz; y no hay paz sin verdad, justicia, reparación integral para los pueblos y la naturaleza y garantías de no repetición.
- La defensa del territorio es una acción fundamental para proteger la vida, lo que implica fortalecer el tejido social, garantizar la protección de quienes defienden la vida y articular esfuerzos entre comunidades, organizaciones, academia y sociedad civil.
- Una transición energética justa exige preguntarnos: ¿energía para qué y para quién?
- Debemos detener el financiamiento que sostiene el extractivismo, exigiendo responsabilidad a empresas, bancos e inversionistas por los impactos que generan y la reparación de los mismos, incluyendo la restauración integral de los ecosistemas afectados.
- Es necesario construir un multilateralismo de los pueblos, capaz de representar los derechos de la naturaleza y de todos los seres que la habitan.
- Reconocemos a la Amazonía, los mares, los páramos, los glaciares y otros territorios como sujetos de derechos, proponiendo su consolidación como zonas de exclusión, libres de nuevas actividades extractivas.
Finalmente resonamos con su llamamiento!
“ Y, a ustedes, gobiernos y autoridades reunidos en las Conferencias oficiales, les hablamos con la claridad de quienes defendemos la vida: no vengan a administrar el colapso ni a maquillar la destrucción con nuevos discursos verdes. Escuchen a los pueblos y comunidades, reconozcan los límites de la Tierra y asuman su responsabilidad histórica. No hay transición posible sin justicia, no hay futuro negociable cuando la vida está en juego. La historia no recordará sus promesas, sino sus decisiones. Este es el tiempo, no otro, para elegir entre profundizar la devastación o caminar, junto a los pueblos, hacia la defensa radical de la Vida. “
Nota: Este documento fue construido con el apoyo de organizaciones que forman parte de Latindadd (CIASE, IPC, CDES Ecuador y CESU-UMSS)




