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La trampa del financiamiento climático: deuda, extractivismo y falsas soluciones

El financiamiento climático se ha convertido en un mecanismo que refuerza la dependencia económica del Sur Global y perpetúa el modelo extractivista, de acuerdo a una de las principales premisas de alerta expuestas durante el webinar organizado por Latindadd: «Financiamiento climático, transición energética y género». Durante el seminario virtual expertas en justicia climática y social cuestionaron el rol de la banca multilateral y la lógica de endeudamiento detrás de las llamadas “soluciones verdes”.

«En lugar de asumir su responsabilidad histórica, los países del Norte han convertido la financiación climática en una nueva forma de explotación económica», reveló la activista colombiana Gina Cortés Valderrama. Según Cortés, el 95% del financiamiento climático entregado entre 2011 y 2020 se dio en forma de deuda, lo que obligó a los países del Sur Global a profundizar el extractivismo para pagarla.

De otro lado, la panelista Carla Ledezma, experta en financiamiento climático, alertó que las instituciones financieras internacionales siguen promoviendo créditos con una integración superficial de la perspectiva de género. “Los bancos multilaterales impulsan programas para mujeres, pero estos no abordan las desigualdades estructurales ni garantizan su participación en la toma de decisiones”, precisó.

Por su parte, la economista Georgina Muñoz, coordinadora de la Red Nicaragüense de Comercio Comunitario Alternativo  (RENICC), destacó el papel del Acuerdo de Escazú como una herramienta clave para una transición ecológica justa. “Este acuerdo no solo protege a los defensores ambientales, sino que también promueve una mayor participación ciudadana y la protección de los bienes comunes frente al avance de los megaproyectos extractivos”.

Las expositoras coincidieron en que la crisis climática requiere cambios estructurales profundos y no solo ajustes en la matriz energética. Además, señalaron que, a pesar de la crisis climática sin precedentes que enfrenta el planeta, las soluciones promovidas desde los países del Norte Global y la banca multilateral de desarrollo están lejos de ser justas.