Descripción
El estudio revela que, aunque el canje permitió proyectar recursos para la conservación y abrió espacios de participación gracias a la incidencia de la sociedad civil ante el MICI, su impacto sobre la deuda ecuatoriana fue marginal y estuvo acompañado de fuertes condicionamientos financieros y legales. La operación trasladó decisiones estratégicas a fideicomisos privados bajo jurisdicción extranjera, reduciendo el control estatal y comunitario. Pese a las conquistas logradas en transparencia y participación, los aspectos centrales del diseño permanecen intactos, reproduciendo las asimetrías del sistema financiero global. El caso Galápagos deja lecciones clave para futuros procesos: la necesidad de garantizar debate público, control democrático y soberanía sobre los bienes comunes antes de adoptar mecanismos de canje de deuda por naturaleza.






