Latindadd

Las mujeres en el centro de la crisis climática

La crisis climática está afectando de manera diferenciada y desproporcionada a las mujeres. Esta crisis se suma a otras previas como las de reproducción social y cuidado y a la derivada de la pandemia profundizando las desigualdades. A esto se agrega la persistencia de rezagos en casi todos los ámbitos del desarrollo que no fue posible subsanar en los 15 años del “boom” económico que benefició a la región.

Una gran cantidad de indicadores muestran que las mujeres, si bien han mostrado avances, siguen ubicadas en la base de la pirámide económica, cuentan con menos activos, tienen una mayor sobrecarga de trabajo no remunerado y están expuestas a altos niveles de violencia de todo tipo.

Descripción

Todos estos factores confluyen y determinan vidas vulnerables y precarias, con escasas condiciones para enfrentar las consecuencias de la crisis climática por su propia cuenta, lo cual implica la necesaria participación del Estado en respuestas que no solo le permitan mitigar estos efectos, sino principalmente adaptarse.
Las políticas deben tener como objetivo transiciones energéticas y económicas justas para las mujeres, lo cual implica orientar el desarrollo hacia modelos bajos en carbono y resilientes al clima, sin profundizar el extractivismo en los países del sur global, garantizando la generación de empleo de manera igualitaria para hombres y mujeres y aumentando la infraestructura de cuidado y la que contribuye a la resiliencia de manera que se cierren las brechas y mejoren sus condiciones de vida.

Estos objetivos no se logran sin incorporarlos de manera explícitas en el diseño y la implementación de las políticas. El abordaje “verde” o “sostenible” incluyendo las llamadas finanzas “verdes”, no garantizan beneficios a las mujeres de manera directa. Si bien se exponen como potencialmente efectivas para impulsar el empoderamiento de las mujeres, pueden tener efectos contrarios a los esperados, y actualmente, no se cuenta con canales adecuados para acceder directamente y en buenas condiciones a este financiamiento climático.

Las respuestas deben ser integrales abordando todos los determinantes de la desigualdad y de sus condiciones de vida, lo cual implica aumentar la prioridad fiscal de la inversión social y económica y que las mismas incorporen de manera explícita el enfoque de género.

En un contexto de crisis que se superponen y con exigencias de equilibrio fiscal las actuales soluciones de financiamiento además de insuficientes, no garantizan respuestas integrales y estructurales, y no responden al principio de justicia climática. Al contrario, algunas generan mayor endeudamiento a los países y en los hogares, que, afectan negativamente a las mujeres y, en el marco de estructuras tributarias injustas para las mujeres, terminarán profundizando el carácter regresivo de la política fiscal.

La política fiscal enfrenta grandes desafíos para financiar políticas de mitigación y de adaptación a la crisis climática, y para que los recursos invertidos no acentúen las desigualdades persistentes y que se acumulan a través de cada una de las crisis que están afectando a la población y a las mujeres de manera diferenciada.

Publicado el 13 de septiembre de 2023

Latin America and the Caribbean is one of the regions most affected by climate change, according to various studies, including the latest report by the World Meteorological Organization (2023) on the state of the climate in the region. Natural hazards such as droughts, hurricanes, tropical storms and fires are occurring with increasing frequency and intensity, and will continue to increase.

The climate crisis has gender-differentiated effects due to the existence of social norms, behavioral patterns and material conditions that generate inequalities between men and women, placing the latter at a disadvantage in preventing or adapting to climate-related risks and events. The literature reports direct consequences on women in food security, the labor market and water and energy management, although an exacerbation of gender violence and deterioration in health conditions have also been found.

These consequences are in addition to the disadvantages that women already faced prior to the climate crisis. Despite the long years of economic growth in the region, the economic and social gaps between men and women remain, which calls for strong state involvement in reducing inequalities, guaranteeing rights and protecting against the climate crisis.

Policies should aim at fair energy and economic transitions for women, which implies orienting development towards low-carbon and climate-resilient models, without deepening extractivism in the countries of the global south, ensuring equal employment generation for men and women, and increasing infrastructure in order to close the gaps and improve their living conditions.

Published on September 13

Read the full report here.

A região da América Latina e do Caribe é uma das mais castigadas pela mudança climática, de acordo com diversos estudos entre os quais se encontra o último relatório da Organização Meteorológica Mundial (2023) sobre o estado do clima na região. Ameaças naturais como as secas, os furacões, as tempestades tropicais ou os incêndios ocorrem cada vez com maior frequência e intensidade, e continuarão aumentando.

A crise climática tem efeitos diferentes de acordo com o sexo devido à existência de normas sociais, padrões de conduta e condições materiais que geram desigualdades entre homens e mulheres, colocando-as em situação de desvantagem para prevenir ou se adaptar aos riscos e eventos associados com o clima. A bibliografia relata as consequências diretas sobre as mulheres na segurança alimentar, no mercado de trabalho e na gestão da água e da energia, embora também tenha sido encontrada uma exacerbação da violência de gênero e a deterioração nas condições de saúde.

A essas consequências são acrescentadas as desvantagens que as mulheres já tinham antes da crise climática. Apesar dos longos anos de crescimento econômico na região, as lacunas econômicas e sociais entre homens e mulheres se mantêm, o que exige uma participação do Estado forte na redução das desigualdades, na garantia dos direitos e na proteção diante da crise climática.

As políticas devem ter como objetivo transições energéticas e econômicas justas para as mulheres, o que implica orientar o desenvolvimento para modelos baixos em carbono e resilientes ao clima, sem aprofundar o extrativismo nos países do sul global, garantindo a geração de emprego de maneira igualitária para homens e mulheres e aumentando a infraestrutura de maneira que sejam fechadas as lacunas e melhorem suas condições de vida.

Leia o documento completo aqui

Publicado em 13 de setembro